lunes, 15 de agosto de 2011

De vermús, brownies y jaranas


Vaya una mezcla, ¿no? A ver si soy capaz de ponerlo todo en orden y darle sentido a esta combinación raruna. Todo empieza con el vermú o vermut, que es una bebida a base de vino blanco, ajenjo y otras hierbas que se sacó de la manga el gran Hipócrates, allá cuando la Grecia Antigua. Y digo yo, que si el vermú lo inventó el padre de la medicina, ese que dijo, “Que tu alimento sea tu medicina”, pues eso, que digo yo que el vermú no puede ser nunca malo, ¿no?. Seguro que hay más de un abuelo y abuela que se ha pasado toda la vida tomándose su vasito de vermú antes de comer y han vivido años y años más sanos que una manzana. Bueno, bromas a parte, estoy convencida de que tenemos que recuperar esa frase de “¿Hacemos un vermú antes de comer?”. Eso de quedar con los amiguetes un sábado veraniego por la mañana y tomarse un vermú fresquito con sus tapas, es lo más. Así que propongo una campaña en facebook para que vuelva el vermú como bebida veraniega, con sus hielos, rodajita de limón y sifón, por supuesto... Eso sí, sin pasarse que se sube a la cabeza que no veas, aunque las siestas que te pegas luego son molonas... Además, he leído por ahí que su fórmula sólo la conocen cuatro personas y que se guarda en una caja fuerte en Ginebra. No sé si esto será cierto, pero eleva al vermú aún más, si cabe, a la categoría de bebida mítica y con un halo de misterio, como le pasa a la Coca-Cola.

Por aquí no se estila mucho eso de salir a tomar el vermú. No hay muchos bares que estén abiertos al medio día y se llenen de gente, vaso en mano y palillo al estilo banderilla-a-ver-si-cazo-esa-aceituna. Sin embargo, dos segovianos muy majetes que acaban de aterrizar en la isla, se han emperrado en que esto cambie y los sábados al medio día vuelva esta grata costumbre a la ciudad de Palma. Por eso, este sábado pasado inauguraron la primera “Sesión Vermouth”, en el bar La Jarana, con Dj Caracol, Niño Caracol y una servidora, que desde las 12 del medio día amenizamos con las canciones que más nos gustan las idas de las cañas y las venidas de las 4 paellas, sin caracoles, que se curró César. He de decir que con esto de las paellas no las tenía todas conmigo, pero la verdad es que estaban ricas, ricas y volaron en un plis plás. Esperemos que esta costumbre vermutera cale en el sosegado carácter mallorquín.

Y dado que el sábado también era el cumpleaños de mi “más mejor amigo”, y me ha pegado este ansia por cocinar, me dio por hacer un brownie para cantarle el cumpleaños feliz y que el muchacho soplara las velas. La receta la saqué de recetasderechupete.com y he de decir que, aunque me quedara rollo mazacote (si la receta pone “añadir una cucharadita de bicarbonato” hacedle caso y no os flipéis como yo con “no, yo le pongo levadura de panadería, que mola más”), los jaraneros que allí estuvieron dieron buena cuenta de él. Se trata de una receta clásica y muy fácil de hacer, aunque aún he de perfeccionarla. Os dejo una foto del resultado, no muy buena (la foto, eh?), pero es lo que tiene tener sólo a mano la cámara de fotos del teléfono.


Había pensado en poner una listica con algunos de los temas que sonaron el sábado, pero no quiero hacer esto más largo de lo que está quedando, así que me quedo con Let's Go Surfing, de The Drums. Mientras sonaba alguien vino a preguntarme de qué grupo era ese tema, y eso mola porque cuando respondes parece que controlas mogollón. Además, esta canción suena a verano, vermú, paella y verbenas al aire libre. Wake up, it's a beautiful morning...


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