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domingo, 3 de febrero de 2013

Un año de amor – Rigatone con alcachofas y gambas


Ya queda poco para que la blogosfera se nos llene de nuevo con recetas sanvalentineras. Tengo que reconocer que el año pasado pequé de novata y caí víctima de las flechas de Cupido haciendo una receta para tal ocasión. Pero es que tendréis que disculparme, porque cuando una se enamora de verdad hace tonterías como las de publicar recetas con piruletas en forma de corazón. Y es que el año pasado inicié una relación amorosa con alguien muy especial, alguien con quien me he ido encontrado en las más diversas situaciones: desde microcalentones, hasta subidones de temperatura en toda regla, de esos que molan. Bien, pues tengo que decir que después de una año de amor, mi horno y yo hemos pasado grandes momentos como los anteriormente descritos, pero también situaciones penosas como la vez en la que se me olvidó que tenía unas lonchitas de bacon haciéndose para unas hamburguesas sin par. Adjunto documento gráfico para que quede constancia de lo que ocurrió. En cualquier caso, como en esto de las relaciones "amor con amor se paga", voy a entregarme de nuevo a sus brazos y a preparar una receta con y para él.

Desastre culinario: bacon chamuscado

Rigatone listo para dos
Se trata ni más ni menos de unos rigatone con alcachofas y gambas, ideales para relaciones a punto de hacer agua. O al menos eso dice su autora. La receta está sacada del libro La enciclopedia de los sabores, de Niki Segnit, y del que ya os hablé en otra entrada. Resulta que estaba ella de viaje por Italia con un noviete suyo cuando, tras una acalorada discusión que vaticinaba el peor destino para su relación, pararon a comer en un paraje encantador por el Lazio. Según cuenta, bajo la sombra de un olivo les sirvieron esto que veis a la derecha de vuestra pantalla, y que sirvió para que lo ánimos se calmasen. Para eso y para que tuviesen la mejor última cita de su vida, todo sea dicho de paso, con lo que no sé si deberíais preparar esta receta ante un inminente desastre amoroso. De todas formas, sea como sea, seguro que ayuda a que el desastre se perfile, cuanto menos, gustoso. La receta, tal y como la cuenta Niki en el libro, lleva panceta, pero ante la falta del ingrediente en mi nevera, eché mano de unas gambas rojas que tenía en el congelador. Así que vosotros mismos, donde dije gambas puedo decir también panceta.

Una historia de amor como ésta y con semejante plato en el menú, se merece la mejor canción de amor del mundo. Llevo un buen rato pensando y tras marear los archivos sonoros he vuelto a caer en The Wave Pictures, como el año pasado. Sí, ya... qué poco original, pero jopeta, es que ellos como nadie saben hacer canciones de amor que no resulten pastelosas y que encima, utilicen analogías con cosas ricas como una tarta de cerezas, helado o azúcar. Y además, que “eres la niña de mis ojos” en inglés se diga “you are the apple of my eyes” (literalmente, eres la manzana de mis ojos) mola mucho y así lo dicen ellos en esta canción: you are the apple of my eyes / my cherrie pie / my cake & ice cream / my sugar & spice & and all things nice (eres la niña de mis ojos / mi tarta de cerezas / mi pastel & helado / mi azúcar & pimienta & todas las cosas bonitas). Bueno, creo que sí, que es un pastelazo de letra que te mueres, pero son The Wave Pictures, oye!

You can leave me
you can go a million miles away...




Rigatone con alcachofas y gambas

Ingredientes para 2 personas:

  • Aunque no se vean, las gambas están, cortadas pequeñitas, pero están!
    160 g de rigatone
  • ½ cebolla picada
  • 2 dientes de ajo picados
  • 4-6 corazones de alcachofas (según la autora, si son buenas, las de tarro sirven)
  • 8-10 colas de gamba roja
  • 125 ml de leche evaporada
  • 125 ml de nata para cocinar
  • 1 bola de mozzarella
  • 75 g de parmesano rallado 
  • 30 g de pan rallado

Preparación:
  • Hervir las alcachofas. Vigila de vez en cuando la cocción y cuando veas que puedes quitar las hojas sin dificultad, retíralas del agua, escúrrelas y déjalas enfriar.
  • Eliminar las hojas de fuera de la alcachofa y quédate con el corazón. Con las hojas que quites, puedes preparar una mayonesa como ésta.
  • En una sartén grande pochar la cebolla y el ajo picado. Añadir las colas de gambas cortadas por la mitad y las alcachofas cortadas en cuartos o sextos. Añadir la pasta y remover bien.
  • Pasar la mezcla a una cazuela de barro para dos personas.
  • En un bol, mezclar la nata y la leche evaporada y añadir 50 g de parmesano. Verter la mezcla sobre la pasta.
  • Cortar la mozzarella en rodajas y cubrir la pasta con ella. Añadir el pan rallado y el parmesano restante por encima y hornear durante 30 minutos a 200ºC, calor arriba y abajo. Los últimos 10 minutos puedes subir la bandeja para que se termine de gratinar bien la superficie.
  • A disfrutar con una botella de vino blanco bien fresco!

sábado, 11 de febrero de 2012

Cuando el amor llega así de esta manera... (Tiramisú de fresas y Peta-Zetas)

La verdad es que el mundo de la gastroblogosfera es friki de narices (y me incluyo, eh??). Cada fecha señalada se inunda de recetas típicas del momento, y si os dais un paseo estos días por los blogs de cocina más activos encontraréis un mundo lleno de amor y corazones imposibles, dulces lujuriosos, incluso entretenidos para jugar en grupo como el scrable... pero todos ellos con una pinta estupenda que ya me gustaría a mí hincarles el diente (sí, a las Oreo también).

Postre Sanvalentinero dedicado a mi nuevo amor
Así que me uno al carro del amor, con una receta que le dedico a mi nuevo amor... Sí, tengo un nuevo amor, de esos de a primera vista. En cuanto le vi dije, “tate, éste pa mí!”. Se le ve fuerte y robusto, de esos que aguantan lo que una le eche y hace subir la temperatura hasta donde tú quieras. Imagino que durante estos primeros días tendremos que ir practicando para conocernos, ver hasta dónde llegamos cada uno y de lo que somos capaces de hacer... Pero bueno... ya está aquí!!! Aunque he de decir que me ha costado casi un mes que venga a casa, no sé si por tradicional o porque es un poco pasota, pero finalmente ayer lo conseguí! A eso de las cinco y media de la tarde llamó a mi puerta para quedarse, y aunque aún no he conseguido que entre en la cocina, hoy tengo previsto camelármelo para que se quite ese envoltorio que lleva, se asome y se instale. No veo el momento de empezar a probar masas de bizcochos, panes, pizzas, galletas, magdalenas, hacer pescados, carnes, gratinados como dios manda y el arroz al horno de la Mamma... vaya subidón que tengo, igual que cuando suena Love is in the Air... Después de 8 años, tengo horno en mi cocina, que tiemble la gastroblogosfera! juasjuasjuasjuaaaassss!!! (risa a lo Dr. Maligno, meñique a la comisura de los labios incluido).

Mi nuevo amorcete :D
Después del momentazo oso amoroso, vuelvo a la receta de hoy. Una receta que tanto sirve para un roto como para un descosido, porque puedes preparar más cantidad y sorprender a tus invitados o hacer copitas individuales y camelarte a quien tengas delante con un evento gastro-erótico-festivo... es infalible! Lo importante es no decir nada, que sea una sorpresa y notar que de repente algo empieza a crepitar y chispear en la boca. Los que habéis tenido infancia ochentera seguro que conocéis los Peta-zetas, evidentemente esta golosina no está pensada para utilizarla en la cocina pero os contaré algunas curiosidades sobre ella. Se inventó en el siglo XIX (el concepto de dulce chispeante, no la marca que es del s. XX) metiéndole a saco dióxido de carbono al jarabe de glucosa (tranquis, que es el CO2 de toda la vida, el que te encargas de exhalar cada vez que respiras y las plantas de absorber para producir glucosa... para que veas lo importante que es el dióxido de carbono, oiga usted!). Pues bien, al meterle el CO2 y enfriarlo rápidamente, bajo condiciones de presión para que no se escape el gas del cristal de azúcar, se forman estos cristales con gas dentro, que al morderlos o disolverlos en la boca explotan como el corazón de Raffaella Carrá. Esta es la razón por la cual, no conviene utilizarlos en platos muy húmedos porque si no, explotan en el plato y pierde la gracia.


Después de un buen rato haciendo fotos, se aprecia lo que le pasa a los Peta-Zetas...

Bien, dónde encontrar Peta-Zetas, es relativamente fácil, una tienda de chuches debería solucionarte el problema. De todas formas, existen tiendas especializadas en cacharros de cocina e ingredientes especiales, donde puedes encontrar estos dulces explosivos. En Barcelona yo conozco Gadgets de Cuina , donde he visto que venden este ingrediente. Si eres de otra ciudad y conoces tiendas de este estilo, puedes compartirlo en los comentarios, así podemos hacer una listica que puede ser muy útil a todos.

Pues nada, para ir terminando este post de hoy, tan dulce y amoroso, os dejo con una canción de amor (no podía ser de otra forma). Las canciones de amor son infinitas y no os creáis que me haya sido fácil dar con una que me guste y a la vez hable de cocina. Pero el destino es así y ha querido que ayer por la mañana, de camino al trabajo sonase esta canción en mi iPod... Un tema de los Wave Pictures, que habla de regalar chocolate en lugar de chutney, vino bueno en lugar de malo y comer melocotones en almíbar directamente de la lata... todo esto mientras gritan, claro está, que te quieren como un loco!! Disfrutad y bailad con I love you like a madman!

If I made it through Christmas without smoking
'til your parents went to bed...




Tiramisú de fresas y peta-zetas

Ingredientes para 2 personas:

  • 8-10 fresas
  • 1 tarrina de mascarpone (250 g)
  • 2 huevos
  • 2-4 bizcochos de soletilla
  • 100 g de azúcar
  • 1 sobre de peta-zetas
  • 1 chorrito de licor (yo he usado Cointreau)
  • 1 pizca de sal
  • Un par de hojas de menta para decorar
  • Opcional: dos piruletas en forma de corazón



Preparación:

  • Reservar 2 fresas para decorar (las más bonitas) y cortar las otras en trozos muy pequeños.
  • Ponerlas en un bol y añadir 75 g de azúcar y un chorrito de Cointreau. Remover bien, para que queden bien impregnadas y ponerlas en la nevera a macerar 12 horas (es evidente que este paso tendrás que currártelo el día antes del evento erótico-festivo
  • Separar las yemas de las claras. En un bol, poner las yemas y añadir el azúcar restante (25 g para los que no sepan restar). Batir bien con unas varillas hasta que adquiera una consistencia cremosa.
  • Añadir el mascarpone y mezclar con suavidad, hasta que quede todo bien ligado y cremoso, sin grumos.
  • Por otro lado, montar las claras a temperatura ambiente, añadiendo una pizca de sal. Cuando estén montadas, incorporarlas al mascarpone y mezclar con cuidado, con movimientos envolventes.
  • Colar las fresas y recoger el almíbar que hayan hecho y reservar.
  • Para montar el postre, poner en un bol una base de bizcochos que previamente habrás mojado en el almíbar de fresa. Ten en cuenta que tendrás que cortarlos a trozos ya que probablemente sean más grandes que tu bol, a no ser que tú y tu Valentín seáis unos zampabollos y en lugar de boles utilicéis barreños.
  • Añadir una capa de fresas maceradas encima de los bizcochos y terminar con otra de mascarpone.
  • Para decorar, puedes cortar una fresa entera por la mitad, quitarle el rabito y darle forma de corazón. Si no te va el rollo cursi, puedes cortarla a láminas o utilizar fresas maceradas si te han sobrado.
  • Reservar en la nevera un par de horas tapado con un film transparente, hasta el momento justo de servir. Decorar con unas hojas de menta y en ese momento, y sólo en ese momento, es cuando hay que añadir los Peta-zetas, por las razones explicadas más arriba, pero que repito por si te has saltado el rollo y has ido directamente a la receta: cogen humedad rápidamente, y en lugar de explotar en tu boca, lo harán en el mascarpone, y claro... la cosa pierde su gracia.
  • Y si ya os va el rollo pastelón y empalagoso, podéis comeros el postre con una piruleta en forma de corazón, para darle más dulzor al momento.

Piruleta a modo de cuchara

Tiramisú de fresas y Peta-Zetas

Algunas notas a tener en cuenta:
  • Si te gusta el postre y quieres hacerlo para más gente, rollo orgía gastro-erótico-festiva, puedes aumentar la cantidad de fresas y seguir la receta del tiramisú de mandarina que hice para el II ECI
  • En el caso de que seas tradicional y prefieras la monogamia, te sobrará mascarpone y peta-zetas y, probablemente, también fresas... lo que hagas con ellos después del postre, es cosa tuya y de tu Valentín. 
  • Si no encuentras bizcochos de soletilla, o no te gustan o es que tienes tus propias manías con este dulce, también puedes preparar el postre sin usarlos, como si fueran unas fresas con nata, pero sin nata...