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lunes, 11 de noviembre de 2013

Blogs contra el hambre – Espaguetis con cremoso de tomate y atún




La iniciativa Blocs contra la fam (blogs contra el hambre), nació en Facebook hace tres años con el objetivo de dar a conocer la enorme labor que realiza el Banco de Alimentos en Cataluña a la hora de recoger alimentos, a animar a la gente a que se haga voluntaria y a que donen alimentos básicos para las familias más necesitadas. Y es que se calcula que en Cataluña un 20% de la población vive en la pobreza, algo realmente espeluznante. Así, desde  Blocs contra la fam se pretende sensibilizar a nuestros lectores para que hagan aportaciones a la campaña, así como ser una fuente de información culinaria, sean usuarios o no del banco de alimentos, con recetas a base de productos básicos. Pero esta iniciativa de recogida de alimentos no es exclusiva de la sede del Banco de Alimentos de Cataluña, sino que se trata de una propuesta de todos los Bancos de Alimentos del país, y aunque desconozco si hay más iniciativas blogueras en otras zonas del país, os animo a que participéis desde vuestras localidades, tanto como voluntarios como donando alimentos básicos.

Así que con el objetivo de sensibilizar, animar e inspirar solidaria y culinariamente, aquí os traigo una receta sencilla, asequible y nutritiva. Se trata de una receta que en mi época de estudiante, lejos de la cocina de mamá y con un presupuesto más que ajustado, solía hacer muy a menudo por lo fácil, rápida, rica y económica. En realidad en casa la llamábamos "espaguetis con tomate, atún y huevo" (éramos simples, sí), pero la simplicidad también se merece nombres glamurosos y esto del "cremoso" me ha parecido de lo más acertado para darle la elegancia que se merece, además de destacar cómo tiene que quedar la salsa, cremosa y untuosa, de forma que se adhiera bien a la pasta. En la receta lo explico, pero os lo adelanto: importantísima la temperatura al hacer la salsa para que no nos quede una especie de huevos revueltos con tomate y atún.

Y para terminar y abrir boca, aunque en el fondo de este post se albergue algo tan amargo como que alguien no tenga para comer, os dejo con la voz de Rita Pavone. A ver si con una de esas canciones que ponen de buen humor, le quitamos un poquito el amargor al tema. Os dejo con Il Ballo del Mattone. Enjoy!

Non essere geloso se con gli altri ballo il twist,
Non essere furioso se con gli altri ballo il rock...





Espaguetis con cremoso tomate y atún:

Ingredientes para cuatro personas: 

280 g de espaguetis.
2 latas de atún al natural.
2 huevos.
½ cebolla pequeña.
1 diente de ajo.
1 lata de tomate triturado.
Aceite, sal, azúcar, pimienta y perejil.

Preparación:

-    Poner agua a hervir y cocer los espaguetis según las indicaciones del fabricante.
-       Picar la cebolla y el diente de ajo. En una sartén, poner 2 cucharadas soperas de aceite de oliva y cuando esté caliente echar la cebolla y el ajo. Rehogar hasta que la cebolla esté transparente.
-     Añadir el tomate triturado, ponerle una cucharadita de postre de azúcar y dejar unos 20-30 minutos a fuego lento hasta que reduzca a la mitad.
-  Escurrir bien el atún y añadirlo al tomate. Remover para que se desmigue y quede incorporado uniformemente. Bajar el fuego.
-   Batir los dos huevos e incorporarlos a la salsa de tomate y atún. Con el fuego bajo, ir removiendo para que el huevo se incorpore a toda la salsa y vaya cuajando poco a poco. Es importante que la temperatura sea baja, de lo contrario el huevo cuajará rápidamente y tendremos algo parecido a una tortilla de tomate y atún (lo cual no está nada mal, pero os recuerdo que no es el objetivo que nos ocupa en esta receta).
-       Cuando la salsa haya adquirido una consistencia cremosa y el color del tomate haya pasado del tono rojizo característico a anaranjado, apagar el fuego. Rectificar de sal y pimienta.
-       Mezclar la salsa con la pasta, espolvorear con un poco de perejil picado y a disfrutar!



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domingo, 3 de febrero de 2013

Un año de amor – Rigatone con alcachofas y gambas


Ya queda poco para que la blogosfera se nos llene de nuevo con recetas sanvalentineras. Tengo que reconocer que el año pasado pequé de novata y caí víctima de las flechas de Cupido haciendo una receta para tal ocasión. Pero es que tendréis que disculparme, porque cuando una se enamora de verdad hace tonterías como las de publicar recetas con piruletas en forma de corazón. Y es que el año pasado inicié una relación amorosa con alguien muy especial, alguien con quien me he ido encontrado en las más diversas situaciones: desde microcalentones, hasta subidones de temperatura en toda regla, de esos que molan. Bien, pues tengo que decir que después de una año de amor, mi horno y yo hemos pasado grandes momentos como los anteriormente descritos, pero también situaciones penosas como la vez en la que se me olvidó que tenía unas lonchitas de bacon haciéndose para unas hamburguesas sin par. Adjunto documento gráfico para que quede constancia de lo que ocurrió. En cualquier caso, como en esto de las relaciones "amor con amor se paga", voy a entregarme de nuevo a sus brazos y a preparar una receta con y para él.

Desastre culinario: bacon chamuscado

Rigatone listo para dos
Se trata ni más ni menos de unos rigatone con alcachofas y gambas, ideales para relaciones a punto de hacer agua. O al menos eso dice su autora. La receta está sacada del libro La enciclopedia de los sabores, de Niki Segnit, y del que ya os hablé en otra entrada. Resulta que estaba ella de viaje por Italia con un noviete suyo cuando, tras una acalorada discusión que vaticinaba el peor destino para su relación, pararon a comer en un paraje encantador por el Lazio. Según cuenta, bajo la sombra de un olivo les sirvieron esto que veis a la derecha de vuestra pantalla, y que sirvió para que lo ánimos se calmasen. Para eso y para que tuviesen la mejor última cita de su vida, todo sea dicho de paso, con lo que no sé si deberíais preparar esta receta ante un inminente desastre amoroso. De todas formas, sea como sea, seguro que ayuda a que el desastre se perfile, cuanto menos, gustoso. La receta, tal y como la cuenta Niki en el libro, lleva panceta, pero ante la falta del ingrediente en mi nevera, eché mano de unas gambas rojas que tenía en el congelador. Así que vosotros mismos, donde dije gambas puedo decir también panceta.

Una historia de amor como ésta y con semejante plato en el menú, se merece la mejor canción de amor del mundo. Llevo un buen rato pensando y tras marear los archivos sonoros he vuelto a caer en The Wave Pictures, como el año pasado. Sí, ya... qué poco original, pero jopeta, es que ellos como nadie saben hacer canciones de amor que no resulten pastelosas y que encima, utilicen analogías con cosas ricas como una tarta de cerezas, helado o azúcar. Y además, que “eres la niña de mis ojos” en inglés se diga “you are the apple of my eyes” (literalmente, eres la manzana de mis ojos) mola mucho y así lo dicen ellos en esta canción: you are the apple of my eyes / my cherrie pie / my cake & ice cream / my sugar & spice & and all things nice (eres la niña de mis ojos / mi tarta de cerezas / mi pastel & helado / mi azúcar & pimienta & todas las cosas bonitas). Bueno, creo que sí, que es un pastelazo de letra que te mueres, pero son The Wave Pictures, oye!

You can leave me
you can go a million miles away...




Rigatone con alcachofas y gambas

Ingredientes para 2 personas:

  • Aunque no se vean, las gambas están, cortadas pequeñitas, pero están!
    160 g de rigatone
  • ½ cebolla picada
  • 2 dientes de ajo picados
  • 4-6 corazones de alcachofas (según la autora, si son buenas, las de tarro sirven)
  • 8-10 colas de gamba roja
  • 125 ml de leche evaporada
  • 125 ml de nata para cocinar
  • 1 bola de mozzarella
  • 75 g de parmesano rallado 
  • 30 g de pan rallado

Preparación:
  • Hervir las alcachofas. Vigila de vez en cuando la cocción y cuando veas que puedes quitar las hojas sin dificultad, retíralas del agua, escúrrelas y déjalas enfriar.
  • Eliminar las hojas de fuera de la alcachofa y quédate con el corazón. Con las hojas que quites, puedes preparar una mayonesa como ésta.
  • En una sartén grande pochar la cebolla y el ajo picado. Añadir las colas de gambas cortadas por la mitad y las alcachofas cortadas en cuartos o sextos. Añadir la pasta y remover bien.
  • Pasar la mezcla a una cazuela de barro para dos personas.
  • En un bol, mezclar la nata y la leche evaporada y añadir 50 g de parmesano. Verter la mezcla sobre la pasta.
  • Cortar la mozzarella en rodajas y cubrir la pasta con ella. Añadir el pan rallado y el parmesano restante por encima y hornear durante 30 minutos a 200ºC, calor arriba y abajo. Los últimos 10 minutos puedes subir la bandeja para que se termine de gratinar bien la superficie.
  • A disfrutar con una botella de vino blanco bien fresco!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Plan Cuídate + (Judías blancas con berberechos y SORTEO!!)





El día que rompí mi promesa de escribir sobre nutrición por estos lares me volví a jurar y perjurar que era una y no más Santo Tomás. Pero hace unas semanas me invitaron a la presentación del Plan Cuídate +, organizado por la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y, tras mucho meditarlo, y aprovechando que ese día iba a estar por Madrid, allá que me presenté. Está visto que no puedo evitarlo y que soy una persona de espíritu débil, qué le vamos a hacer, así que de nuevo vuelvo al ataque y os voy a contar de qué va ésto del Plan Cuídate +. Pero antes de empezar, quiero aclarar dos cosas:
  • Primero, este post es total y absolutamente personal. Bueno, en realidad todos lo son (ésto es un blog personal, si no de qué...) pero quiero dejarlo claro porque es que es la primera vez que me invitan a un sarao así, donde además, se da una compensación por asistir y darle difusión al evento. Y ya sabemos lo que pasa a veces con estas cosas, que algunos creen que dificultan la objetividad. De ahí, el segundo punto, que viene a continuación.
  • Segundo, la compensación que recibí por acudir a la presentación del Plan Cuídate +, una “caja de experiencias” de Plan B!, que consiste en una escapada rústica gastronómica para dos personas, que incluye cena, estancia de una noche y desayuno, la voy a sortear entre los lectores de este blog. Así, aquí paz y en el cielo gloria. Al final del post, os explico cómo será el sorteo (y así os lo leéis, que es muy interesante y aprenderéis mucho!)



Presentación Plan Cuídate +

El 28 de noviembre se organizó la presentación del Plan Cuídate + a un grupo de blogueros, una campaña con la que la AESAN, a través de la Estrategia NAOS, pretende dar visibilidad al problema de la obesidad y de los derivados de una alimentación desequilibrada. El plan fue presentado por Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad y Consumo y presidenta de la AESAN, en una de las cocinas de la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid. Allí nos explicaron la importancia de reducir el consumo de sal y de grasa, por qué es importante para la salud incrementar la actividad física y probamos algunas de las recetas que propone el plan. Podría copiaros la nota de prensa que nos dieron, pero a una le pesa la deformación profesional así que prefiero daros mi opinión sobre el plan, qué cosas le veo buenas, y qué cosas creo que se deberían mejorar.

Tengo que decir que aplaudo la decisión de nuestros políticos de llevar a cabo planes de educación y concienciación en la población con el objetivo de mejorar sus hábitos y, en consecuencia, mejorar la salud pública del país y así reducir el gasto sanitario. Quiero pensar que ese es el objetivo, y no ponerle la cruz a una lista de actividades que hay que hacer porque sí. Lo novedoso de este plan (ya existió un plan 2011), es que se han metido de lleno en el mundo de las redes sociales y las tecnologías 2.0. La página web está francamente bien, tiene un apartado donde explica todo sobre la sal y otro sobre la grasa, dan consejos sobre cómo disminuir su aporte y, en el caso de las grasas, mejorar su calidad en la alimentación. Además, merece la pena destacar el apartado de etiquetado nutricional y la aplicación para móvil, donde cada día envían consejos y recetas fácilonas. Y aunque las recetas vienen con sal, la que yo he preparado la he hecho sin una pizca y ha quedado muy rica. Los berberechos le dan un estupendo saborcete al plato con lo que puede ser cocinado perfectamente sin sal y luego, que el resto de comensales añadan la sal a su propio plato si así lo desean.


La Sal

La sal es fundamental para la vida, pero en exceso también puede ser peligrosa. Es el precepto de Paracelso, “la dosis hace el veneno”. Pero es que además, es uno de los condimentos más importantes en la cocina: sin ella, no es posible realzar los sabores y aromas de los platos, conservar algunos alimentos y ni tan siquiera se podía pagar salarios e impuestos en el pasado. Cuando la alimentación es vista desde un ángulo que va más allá del puro acto de nutrirse, comer sin sal es de las experiencias más duras y tristes a las que puede que someterse una persona. Sin embargo, la buena noticia es que nuestro paladar puede educarse y comer sin sal, aunque pueda convertirse en un drama, es posible. Os invito a que os miréis los consejos que se dan en la web sobre cómo reducir la sal.

El consumo excesivo de sal está relacionado principalmente con la hipertensión arterial. La tensión alta no duele, pero no controlarla aumente el riesgo de ictus e infartos, causas de incapacidad y mortalidad demasiado frecuentes en nuestro país. Así que, en caso de ser hipertenso o hipertensa, yo no me lo pensaría dos veces y le metería mano al tema de la sal en un plis plás.

Las grasas

Aquí me permitiréis que me extienda algo más, porque es el campo donde he trabajado durante muchos años. Las grasas están excesivamente demonizadas, y aunque es cierto que en nuestra alimentación hay un exceso de las mismas, es difícil decirles que no cuando aportan textura, palatabilidad, untuosidad y son los mejores transmisores de sabores y aromas de nuestros platos. Pero es importante hacer un acto de conciencia y valorar qué tipo de grasas estamos incluyendo en nuestra alimentación. Y es que si la cantidad es importante, la calidad lo es más. Ya lo apuntaban hace años cuando se descubrió que el pescado azul era bueno para el corazón o que, el recientemente desmitificado huevo no sube el colesterol. Y es que, en este caso, es más importante la calidad que la cantidad, por eso es importante reducir el consumo de grasa saturada (la de origen animal), que es la que está en exceso en la alimentación de este país, y potenciar el consumo de grasa insaturada (la de origen vegetal y presente en aceites, semillas y frutos secos principalmente). En el apartado de “moderar el consumo de grasa”, encontrareis numerosos consejos para mejorar el perfil graso de vuestra alimentación.

Sin embargo, me tomaré la licencia de aclarar algunos conceptos que, a mi modo de ver, no quedan claros y pueden confundir a aquellos que no estén muy metidos en temas de tecnología alimentaria y nutrición:

  • Primero: se da el siguiente consejo sobre las grasas hidrogenadas: Evita comprar alimentos o productos que tengan en el etiquetado la palabra "hidrogenado" o "parcialmente hidrogenado". Bien, aquí sé que me puedo meter en un jardín, pero hay que aclarar que “hidrogenado” y “parcialmente hidrogenado” no es exactamente lo mismo, aunque muchos los utilicen como sinónimos y, además, también como sinónimos de las grasas trans. Aclaremos que la grasa trans es un tipo de grasa insaturada perjudicial para la salud. Dicho esto, la hidrogenación parcial sí que genera un residuo no deseable, que es esta grasa trans (se transforman parte de las grasas insaturadas-cis en insaturadas-trans). Pero primero, la hidrogenación no tiene como objetivo crear grasas trans, sino grasas saturadas, así que grasa trans NO es igual a grasa hidrogenda, llamemos a cada cosa por su nombre, por favor. Segundo, las nuevas técnicas de hidrogenación parcial han permitido reducir la formación de estas grasas en una proporción importante aunque aún se siguen formando en este proceso. Tercero, la hidrogenación total no produce este subproducto porque se hidrogena “a saturación”, es decir se transforma toda la grasa insaturada en saturada, con lo cual no se deja que ninguna grasa insaturada se transforme en trans. Aquí podríamos entrar en un largo debate sobre sobre la idoneidad de este tipo de grasas en la alimentación, su función tecnológica en algunos alimentos y sus efectos sobre la salud, pero mi consejo sería, desde luego, moderar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas en general y de trans en particular. Y en caso de que, dentro de esa moderación, decidas que vas a consumir un alimento elaborado en cuya lista de ingredientes aparece la palabra “hidrogenado”, primero asegúrate de que no aparece la palabra “parcialmente”. Pero si además, revisas el contenido de grasas saturadas e insaturadas, asegúrate de que las saturadas están por debajo del 30% (o que es lo mismo, que más de un 70% de la grasa es insaturada). Con esto no estoy diciendo que te puedas atiborrar a alimentos ricos en grasa, sino que te asegures de que los que escoges, sean de la mejor calidad nutricional posible.

  • Segundo: cuando explican lo son las grasas trans, y las principales fuentes de nuestra alimentación citan, entre otros productos, a las margarinas. Y aquí tengo que aclarar el tema, porque por mi trabajo conozco muy bien este producto. Las margarinas han mejorado notablemente su composición nutricional desde los años 90, cuando se optimizaron las técnicas de elaboración con el objetivo de eliminar las grasas trans. Y eso ya no es que lo diga yo, aquí tenéis una analítica comparativa que hizo Eroski Consumer, así como las recomendaciones de la OMS y la Asociación Americana del Corazón, que recomiendan la sustitución de grasas saturadas por insaturadas, recomendando, entre otros alimentos a la margarina. Ambas están en inglés, pero os traduzco:
    • OMS: controlar la ingesta de grasa (no más del 30% de la energía diaria) y reemplazar la mayoría de la grasa saturada por aceites vegetales insaturados o margarinas blandas (aquí aclarar que en inglés se les llaman “soft”, es decir “blandas” porque son ricas en aceites insaturados; por el contrario, cuanto más saturada es una grasa, más dura es)
    • American Heart Association: escoger margarinas bajas en grasas saturadas y trans.

Reflexiones varias

Para terminar, que ya vale de tanto rollo, una reflexión personal sobre el impacto que pueda tener este tipo de iniciativas en los hábitos de la población. Insisto en que es mejor esto que nada. Aún hace falta muchísima educación alimentaria entre la población, así como romper mitos relacionados con la comida, la cocina y todo lo relacionado con alimentarse. Alguien dijo una vez que es más difícil cambiar de hábitos alimentarios que de religión, y estoy totalmente de acuerdo. Para ello, es necesario ser perseverante y trabajar a largo plazo, con la ayuda de un experto. Y ese es nuestro problema, que no disponemos en la Sanidad Pública de profesionales que ayuden a reforzar el mensaje que desde los estamentos públicos se están dando. Y me disculparéis que aproveche la coyuntura para que me ponga reivindicativa, pero es que sin dietistas-nutricionistas en la Sanidad Pública difícilmente conseguiremos llegar a esos objetivos que se marcan. Casualmente y a modo de ejemplo, hace unas semanas a mi madre le diagnosticaron hipertensión. La conversación siguió más o menos los siguientes derroteros: a la pregunta “¿y qué te ha dicho la doctora?”, la respuesta fue “me ha dado una pastilla y me ha dicho que no tome café, ni coca-cola ni regaliz”. A lo que mi manifiesta estupefacción no pudo más que dejarme decir entre risas "¿El regaliz? ¿El café y la coca-cola?!! “ “¿Y la sal? ¿No te ha dicho nada de la sal?!!” (y mi grado de indignación subiendo). Nada... absolutamente ningún consejo sobre reducir la sal. Pero sí sobre el regaliz (me gustaría saber el consumo per capita de regaliza de este país... ¬¬') y sobre bebidas con cafeína, cuando aún existe mucha controversia al respecto y se ha observado, por ejemplo, que el consumo moderado de café no está relacionado con la hipertensión arterial a largo plazo. Espero que por el bien de todos, esto cambie algún día y podamos ver consultas de Dietética y Nutrición dirigidas y coordinadas por dietitas-nutricionistas en todos los centros de salud.

Pasado ya el momento reivindicativo y dando ya por concluido este post, con lo largo y espesito que ha quedado, creo que os merecéis una canción ligerita y alegre a la par que salada: Gimme some salt, de Clap Your Hands and Say Yeah! No hace falta decir nada más.

Sally hit the pavement
wineglass in her hand...



SORTEO CAJA EXPERIENCIAS PLAN B!

El premio consiste en una escapada rústica gastronómica de Plan B! que incluye cena, noche y desayuno, todo para dos personas. Os informo que la caja está abierta, que quería comprobar que todo estaba en orden... Bien, para concursar:

  • Nada de "me gusta", hacerse seguidor del blog, compartir en no sé cuantos muros ni nada de eso. Simplemente deja un comentario con un correo electrónico donde poder localizarte y listo. 
  • A cada comentario con correo electrónico se le asignará un número, comenzando por el 1 y siguiendo el orden establecido por los números naturales (vamos, el 1, el 2, el 3 y así hasta el infinito y más allá). 
  • Utilizaré random.org para el sorteo. 
  • La fecha tope para dejar comentarios es el 5 de enero a las 23:59hs. Todo lo que entre después de ese momento no formará parte del concurso.
  • El ganador será publicado aquí. Suerte!! 

EDITO 6/1/13
GANADOR SORTEO CAJA EXPERIENCIAS PLAN B!

El ganador ha sido Starbase! Muchas felicidades!! :D  Me pondré en contacto contigo a través del correo que me has dejado para hacerte llegar la caja. Besets!!



Judías blancas con berberechos

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 bote grande de judías blancas
  • 500 g de berberechos frescos
  • 1 puerro
  • ½ cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 100 ml de vino blanco
  • 100 ml de agua
  • Aceite de oliva
  • Perejil picado fresco al gusto


Preparación:

  • Lavar bien los berberechos. Si quieres asegurarte de quitarles toda la tierra, ponlos en agua con sal durante un par de horas. En este caso, yo los tuve media horita larga y ni tan mal. Prácticamente no me encontré con nada de arena. Eso sí, luego hay que enjuagarlos de nuevo para quitar la sal, que si no, no arreglamos nada.
  • Escurrir y enjuagar bien las judías blancas bajo el grifo.
  • Picar el puerro, la cebolla y los dientes de ajo.
  • En una olla grande poner un buen chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente añadir el ajo, la cebolla y el puerro. Bajar el fuego y dejar que se ablande durante unos minutos.
  • Añadir los berberchos, el agua y el vino. Tapar y dejar que se cocine así durante unos dos o tres minutos.
  • Incorporar las alubias blancas bien escurridas, remover y bajar el fuego para que se cocine durante unos 8-10 minutos. Mientras tanto, picar el perejil.
  • Emplatar y espolvorear con el perejil picado. Que aproveche!

NOTA: como puede apreciarse, no se pone ni un gramo de sal a este plato. El intenso sabor de los berberechos y el de los vegetales del sofrito ya le dan mucho sabor. Así que si tienes a alguien en casa que debe limitar el consumo de sal, puedes preparar este delicioso plato y el resto de la familia, si lo encuentra soso, siempre puede añadirle la sal en el plato.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Patti Smith has the power (Crema de alcachofas de Jerusalén)



La crema de alcachofas de Jerusalén
Existen acontecimientos de dos tipos: los que llegan y se van sin más, y aquellos que tardan una eternidad en acontecer pero cuando llegan te atrapan tanto, tanto, que pasan en un plis plás y se van dejándote el corazón removido. Este pasado lunes, por fin llegó el momento de ver a Patti Smith en el Palau de la Música y vivir la hora y media más rápida y eléctrica de mi vida (bueno, igual exagero, pero casi!). Tras verla (más bien escucharla) en el multitudinario Primavera Sound del 2007, tenía ganas de algo más recogido y cercano que me permitiera recordar con nitidez  y no mezclar con otros conciertos.

La madrina del Punk presentó su nuevo disco el lunes por la noche en un Palau de la Música prácticamente lleno hasta la bandera y con unas ganas de rock que no se aguantaba. Y así fue, Patti Smith estuvo eléctrica, bailonga y sexy. No paró de contonearse por el escenario como sólo la seguridad del tiempo y lo vivido puede darte, levantando silbidos y gritos de “guapa” a su paso. Así da gusto.

Durante los escasos 90 minutos que duró el concierto, tuvo tiempo para todo, para hacernos cantar, levantarnos de nuestros asientos, pedirnos que cuidemos de la Madre Naturaleza, recordar a los afectados por el huracán Sandy y pedir la paz mundial. Ella es así. Empezó con "Dancing" y nos llevó por lo mejorcito de su discografía. Nos cantó “Fuji”, “Mosaic” y “This is the girl” de "Banga", su último disco. Ésta última (This is the girl), se trata de una canción homenaje a Amy Winehouse que escribió el día que la cantante del Soul murió. Y no pudo faltar “Because the Night” y el final de fiesta apoteósico con "Horses" y "Gloria", un acelerón brutal y catártico que nos llevó a los bises coronados con “Banga” y “People Have the Power”. Y terminó. Chim-pún. Colorín colorado este cuento se ha acabado. Pero no importa, porque este es de los conciertos que se guardan en la retina y el corazón, que te dejan buen sabor de boca y mariposas en el estómago. Así que me lo guardo para mí, pero os dejo algunos momentos gráficos vividos en el Palau de la Música*.

*Siento la calidad de las fotos, pero una no es profesional y va con móvil en mano, por mucho zoom y filtros que el ponga al tema.

Y así llegamos al momento receta de esta entrada. Querer comparar a Patti Smith con una alcachofa puede ser lo más absurdo en el mundo de los parecidos razonables. No es que Patti Smith me recuerde a una alcachofa, es que tenía en casa unas alcachofas de Jerusalén, e intentando buscar la oportunidad para colaros la receta de hoy he ido a parar a esta comparación. Y todo viene porque la alcachofa de Jerusalén es una de las cosas más toscas, bastas y feas que he visto en mi vida. He aquí la prueba:

Alcachofas de Jerusalén hervidas

Y bueno, la Smith tampoco es que sea el paradigma de la delicadeza y la finura, las cosas como son. Su aspecto andrógino y poco femenino se contrapone con el de todas aquellas que se sienten divas de los escenarios. Y he aquí otra prueba:


Patti Smith con cara de mosqueo (MOMA, 2009)

Sea como sea, tanto la alcachofa de Jerusalén como Patti puede que no entren por los ojos, pero son de esas cosas/personas que, en cuanto ahondas un poco más en ellas, hacen que te olvides de lo que estás viendo y sólo te preocupes de lo que te hacen sentir. Patti Smith por su música, su poesía y sus palabras. La alcachofa de Jerusalén por su suave y delicado sabor, que recuerda a la alcachofa (aunque no tenga absolutamente nada que ver con esta flor) y a la castaña. Externamente parece una raíz de jengibre y, aunque en realidad se trata de un tubérculo, está emparentada con la familia de los girasoles y también se le conoce como tupinambo.
Las que hoy os traigo concretamente, me las regaló un amigo chef y me explicó cómo hacer esta crema. Creo que lo capté bastante bien, porque la crema está deliciosa, pero eso me lo diréis vosotros si conseguís haceros con unos ejemplares.
Disfrutad de esta crema de alcachofas de Jerusalén mientras suena “Horses”, un clásico entre los clásicos.



Crema de alcachofas de Jerusalén

Más crema de Alcachofas de Jerusalén,
por si no había quedado claro
Ingredientes para 2 personas:

  • 250g de alcachofas de Jerusalén
  • 1 patata mediana
  • 1 chirivía mediana
  • 20 g de mantequilla
  • 100 ml de nata montada
  • Sal y nuez moscada
Preparación:
  • Lavar bien las alcachofas de Jerusalén bajo el grifo y ponerlas a hervir. Cuando estén blanditas, apagar el fuego y sacarlas del caldo.
  • En otra olla, hervir la patata y la chirivía peladas y cortadas a trozos. Retirar del fuego cuando estén bien cocidas.
  • Una vez las alcachofas de Jerusalén estén frías, pelarlas y ponerlas a trozos en un vaso para triturarlas, junto con las patatas y la chirivía. Añadir 20 g de mantequilla, sal al gusto y triturar, añadiendo caldo de las patatas y chirivía hasta adquirir una textura cremosa suave.
  • Pasar la crema por el chino o por un colador para obtener una textura fina.
  • Montar la nata y mezclar, poco a poco y con cuidado con la crema de alcachofas de Jerusalén. Corregir de sal.
  • Emplatar, añadir una puntita de nuez moscada y a disfrutar!