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martes, 16 de julio de 2013

Sixto Rodríguez en concierto – Cuando la emoción supera a la razón


Vaya por delante que en el momento de acudir al concierto de Rodríguez, aún no había visto Searching for Sugar Man. Y no era por llevarle la contraria a la modernez del momento y ser de las pocas personas en ver el concierto sin estar condicionada por el documental. Simplemente no había tenido tiempo de hacerlo. A Rodríguez empecé a escucharlo por el mismo motivo que todos los que estábamos en el Pueblo Español de Barcelona el pasado lunes 8 de Julio: por ese documental que le devolvió al lugar del cual nunca debería haber sido arrancado. En aquel momento no tenía mucha idea de qué iba la película, únicamente que este señor, Rodríguez, se hizo muy famoso en Sudáfrica, pero nunca fue consciente de ello y que, pensando que había fallecido, unos fans fueron en busca de su historia hasta que descubrieron que estaba vivo. Todos, o casi todos, los que han visto la pieza documental hablan de la sensibilidad de la historia, de su genuinidad y de los valores que consigue transmitir Rodríguez y sus buscadores. No puedo estar más de acuerdo ahora que la he visto.

Sixto Rodriguez
Pues bien, tras la decepción de los fans por la cancelación del concierto en el Primavera Sound, la organización tuvo a bien emplazarnos, previo pago de 5€ y casi mes y medio después, en el Pueblo Español de Barcelona para devolvernos ese concierto que, por culpa del cansancio de una intensa gira, Rodríguez se vio obligado a anular.

Entrando ya en materia, hay que decir que allí se vieron dos conciertos: el del Rodríguez desconocido con buenas canciones que hizo un concierto mediocre, y el del Rodríguez emocional ligado a su historia, a su forma de ver la vida y de contarla. El Rodriguez de esas letras que se identifican con el despertar social de un país oprimido como era Sudáfrica en los 70. Empezó, sorprendentemente, con una versión de Malagueña Salerosa (¿?) para continuar ya con Climb up on my music y meterse en el bolsillo a un público entregado y ansioso por ver a la leyenda viva. El concierto siguió de forma irregular, con una guitarra que apenas se oía e intercalando más versiones. La guitarra de Rodríguez sonaba floja y desacompasada, pero los esfuerzos de la banda por cubrirle no conseguían tapar del todo los acordes mal arrancados. Al menos eso se percibía desde las primeras filas. Si a eso le añadimos las versiones desafinadas y fuera de lugar, el concierto se convirtió, a mi modo de ver, en algo carente de ritmo y sin un hilo conductor. Un desacierto en mi opinión, pues hay que decir que si bien sus canciones las cantaba cómodamente, a la que se salía de registro los desacordes y salidas de tono nos hicieron sufrir a más de uno (recordemos el momento Unchained Melody). Bien, esto es lo que fue el concierto de Rodríguez visto por alguien que no conocía su historia.

Pero el concierto que se vivió allí, o el que la mayoría de asistentes vivió, fue el del Rodríguez emocional, el de los valores, la rebelión contra el orden establecido y el desvelo social. La ovación de los fans hacía me hacía intuir que estaba ante alguien que era más que un músico. La devoción del público perdonó las versiones y los desafinos porque allá arriba, en el escenario, estaba el artista que demostró al mundo que para triunfar en la vida no se necesitan grandes campañas de marketing, ni millones de euros, ni las mejores discográficas. Para ganar en la vida hay que ser auténtico y fiel a uno mismo. Así, el éxito llega seguro. Da igual que sea a los 70 años. Llega.

Está claro que habría sido muy diferente sentir el concierto conociendo los detalles de la vida de Sixto Rodríguez. Porque la música no sólo son acordes y letras. Son las historias de las personas que están detrás de ellas. Los verdaderos músicos son aquellos que logran empatizar con su público, transmitir la complejidad de los sentimientos humanos a través de emociones sonoras. ¿Qué más da que este señor desafinase? ¿Qué su guitarra sonase mal? ¿Qué podemos exigirle a un músico al que no le han dejado crecer y desarrollarse cuando tenía que hacerlo? A Rodríguez le robaron el tiempo para forjarse una carrera pero nadie pudo llevarse esa genuinidad del auténtico artista. Y así es como debía ser. Porque, tal y como dice la letra de I’ll slip away “puedes guardarte tus símbolos triunfales, que yo perseguiré mi propia felicidad”. Algo me dice que Rodríguez no habría sido feliz si el triunfo le hubiese llegado hace cuarenta años.

Os dejo con I'll slip away, disfrutadlo!

And I'll forget about the girl that said no
then I'll tell who I want where to go...



viernes, 31 de mayo de 2013

Primavera Sound, tú antes me molabas



Llegó el momento más esperado del año. Los hay que esperan a los Reyes Magos y, yo, al Primavera Sound. O Invierno Sound, que vaya frío hemos pasado en esta edición, carámbanos! Mi primer Primavera Sound fue en el 2003, recién aterrizada de nuevo en Barcelona para empezar una nueva vida, y desde entonces he asistido religiosamente a todas las ediciones (excepto en el 2010 que por motivos personales me lo perdí). Siento verdadera devoción por este festival, porque son muchos años ya, muchos conciertos, muchos bailes y muchos recuerdos. Pero lo que hace al Primavera Sound especial, además del cartel, son los amigos con los que lo comparto. Cada año se han ido añadiendo nuevas caras, algunas se han quedado, otras han pasado de largo, pero en definitiva son tres días especiales para compartir con la gente que quiero eso que tenemos en común: la música.

El Primavera empezó siendo un festival pequeño que se celebraba en el Poble Espanyol de Barcelona. La localización le daba un encanto especial, casi romántico, donde los pocos asistentes (en comparación con las últimas ediciones) formábamos una "pequeña"  cuchipandi chachi. En 2003 fuimos 24000 personas en el Poble Espanyol. En 2013, diez años después, el aforo se ha multiplicado por 7: 170.000 personas pasaron por el Fórum durante los tres días que duró el festival. A mí me parece estupendo que el Primavera se haya convertido en un negocio. Un buen negocio a juzgar por la ampliación de aforo que año tras año sufre el festival. Cada vez más espacio, pero también más caminatas, más solapaciones de grupos que quieres ver, más dificultad para acercarse al escenario y precios más caros. La sorpresa de este año ha sido la gestión de las barras por jóvenes portugueses. Parece que resulta más barato traerse a 100 jóvenes de Portugal que dar trabajo a 100 barceloneses. Yo creo que aquí me pierdo algo, pero fue una de las comidillas del festival.

Otra de las perlas ya habituales es el mal sonido de la mayoría de los escenarios. Y este año no ha sido la excepción: no hubo ningún escenario que sonase dignamente. Que a J no se le oiga en un concierto, no es nada nuevo. Es más, no sería un concierto de Los Planetas si sonasen tan limpios como The Cure. Diría que Phoenix se salvó, y eso que tocaron en el escenario Heineken, el que sonó peor de todos. Pero es que además, hubo situaciones embarazosas como que a Adam Green no le sonase su guitarra nada más empezar el concierto, o que tuvieran que salir 5 técnicos, además de Carey Lander, teclista de Camera Obscura, a revisar durante más de 10 minutos el estado del teclado, mientras el tiempo corría y todos esperábamos impacientes a que el concierto empezase. Por no hablar de la inútil app para encontrarte con tus amigos (o no) y de ese supuesto wi-fi que haría que no gastases 3G. En cualquier caso, y pese al mosqueo inicial, decidí disfrutar de la compañía y de la música durante estos tres días. A continuación, unas líneas de lo que destacó en mi Primavera Sound 2013.

Jueves 23 de Mayo:

Comenzamos el Primavera a lo grande, con el concierto de Tame Impala y con decepción inicial por no poder estar cerca del escenario. Me encanta ese rollo psicodélico y progresivo del grupo que, tras descubrir Lucidity cotilleando la página de Dj Amable hace un par de años, me ha acompañado en numerosas ocasiones musicales. Defraudó un sonido bastante flojeras y que no pudiésemos pasar más allá de una pendiente cuesta arriba por culpa de la cual no pudimos ver prácticamente lo que ocurría en el escenario.

Tame Impala en la lejanía
A Dinosaur Jr llegamos tras salir poco antes de que acabase Tame Impala, que caminar kilómetro y pico entre el escenario Heineken y el Primavera requiere su tiempo, sobre todo si hay que pararse en el baño y en la barra del bar. A Dinosaur Jr se les nota los años de experiencia y la presencia de J Mascis en el escenario me hizo disfrutar de temazos como Out There, Watch the Corners o Start Choppin. Sin embargo, como había que pegarse la pateada de nuevo al escenario Heineken para coger sitio y ver a The Postal Service, me perdí el concierto entero y la versión que al parecer hizo de Just Like Heaven, de The Cure :___(

Llegó uno de los momentos esperados del viernes con The Postal Service quienes, con excepción de Natural Anthem, tocaron prácticamente íntegro “Give up", el disco que les lanzó a la fama y que incluye el ya clásico Such Great Heights. Un concierto muy esperado, de esos que piensas que ya no podrás disfrutar y de repente la vida te lo pone delante. Y no le hice ascos, que aunque coincidiese con Deerhunter, que también tenía muchas ganas de ver, las canciones bonitas de Ben Gibbard ya me tenían ganada desde el mismo momento en que se anunció el cartel. Y aunque coincido con algunos en que al concierto le faltó algo de fuerza, yo quedé más que encantada tras haberles visto, por fin, en el escenario.
Momento papelitos en Phoenix
De nuevo caminata para ver a Grizzlie Bear en el escenario Primavera (ya debemos llevar los 5 Km caminados) y chasco al llegar a un espacio abarrotado de gente y con un sonido deplorable. A los Grizzlie Bear aún no les había dado una oportunidad y viendo el panorama tan sosaina, me marché de nuevo para el escenario Heineken, a descansar un poco bajo esa enorme carpa de color rosa y que sirvió de punto de encuentro con más de uno y una mientras esperaba otro de los momentos de la noche. Era la tercera vez que iba a ver a Phoenix y la tercera vez que disfrutana con ellos. Para ser en el escenario Heineken no sonaron nada mal. Un sonido limpio que algunos criticaron echando de menos más distorsión. Pero es que ellos no son distorsión. A mi me pareció un buen concierto, es la fórmula que utilizan y les funciona. Te hacen bailar, saben manejar la música y meter esos efectos subidón que tanto nos gustan. Empezaron y terminaron con Entertainment, pero con la sorpresa de contar con J Mascis, de Dinosaur Jr, en la versión final de la noche. Un subidón en toda regla, oiga!

Asomamos la cabeza un rato en el escenario Primavera (otro Km más para el body) para ver a Animal Collective, pero ya estaban muy vistos y no me quedé mucho. Pude escuchar My Girls, con lo que ya me quedé satisfecha con la visita. Y terminamos la noche con John Talabot. Este muchacho barcelonés, que utiliza este pseudónimo, es productor y músico de electrónica y cerró la noche en el escenario Ray-Ban. No tenía mucha fe puesta en él, y no por nada, sino porque los Djs de música electrónica y servidora no nos llevamos muy bien. Sin embargo he de reconocer que me hizo bailar un rato hasta que caí en la cuenta de que aún me quedaban dos días de festival y que una retirada a tiempo es una victoria. Así que marché para casa, que aún quedaban conciertos para dar y regalar.

Viernes 24 de Mayo:

Llegué justa para empezar el viernes con Django Django. Mucho se ha hablado últimamente de este grupo escocés, pero no les había prestado ninguna atención, así que fui a pelo, a ver qué me encontraba. Y lo que encontré no me decepcionó. Bueno sí, ese concierto era para ver de noche, no por la tarde.

The Breeders
Tras los escoceses, llegó otro de los momentos esperados del festival: ver (por fin!) a las hermanas Deal con su banda The Breeders. La emoción se palpaba en el escenario Primavera y comenzaron a sonar, a las 21:30, los primeros acordes de New Year. Histeria colectiva y un concierto que sonó a ratos mejor que otros. Decepción con Cannonball a la que le faltó la fuerza que la caracteriza y saltos y más saltos con Divine Hammer. Para mí, un sueño cumplido y muy buen concierto, aunque la emoción no me deje ser objetiva del todo.
Llegó entonces ese momento que tiene todo festival que se precie, temido por muchos y deseado por otros por las sorpresas que puede deparar: momento-no-sé-dónde-poner-el-huevo. Ese momento se caracteriza por pasar minutos discutiendo con los colegas hacia donde ir y terminar deambulando de escenario en escenario, hasta el siguiente concierto acordado. En este caso, el acuerdo era Blur. Pasamos por The Jesus and Mary Chain, en el escenario Heineken por enésima vez, pero el bajo volumen nos llevó al escenario Adidas a descubrir a The Ringo Jets, un grupete de Estambul que hace un garaje ruidoso y con una batería que le da a las baquetas con una energía que ya querría más de uno. Y de allí, de nuevo hacia el Heineken, haciendo parada técnica en el baño que el pipí no entiende de cabezas de cartel ni aglomeraciones de fans. Y cuál fue mi sorpresa cuando vi que había un grupo en el escenario y que eran The Wedding Present! Sorpresón, pues no estaban anunciados! Llegamos tarde a su actuación, pues ya se estaban despidiendo y, de repente, hordas de modernos  en mejor o peor estado de sobriedad se acercaron al escenario Heineken cual ratas escapando de la bodega de un barco en medio de un naufragio. La explanada se llenó en un santiamén y, cuando menos lo esperamos,  la banda salió al escenario y empezó a sonar Boys and Girls. Juer! Éstos empiezan fuerte. Pero tras There is no other way, la cosa de desinfló. Unos cuantos del grupo con el que iba nos miramos como diciendo, ¿qué hacemos aquí? No entrábamos en el concierto, había algo que le faltaba al grupo y que no nos transmitían. En mi caso ya les tenía puesta la cruz de grupo visto en directo, así que nos volvimos para el Adidas y allí nos encontramos con no más de 20 personas viendo a Sex Jams, un grupo de noise-punk-pop que viene de Viena y que la lió de lo lindo. Katarina, la cantante, es todo un tornado que no para de saltar, bajar del escenario, meterse el micro en la boca, subirse el vestido y gritar improperios al público. Toda una princesita educada en las mejores escuelas, sí señor. Tras aplaudir a la banda y pedirles otra, otra, y no ser respondidos, nos movimos para el escenario Ray-Ban a ver algo de Swans, grupo a quien no conocía y cuya música oscura y densa nos dejó a todos hipnotizados antes de ir a The Knife. Aquella actuación era una señal que me decía, "nena, tira para casa que aquí esta todo el bacalao vendido", y es que The Knife me pareció más un espectáculo del Circo del Sol, que un concierto. Pero para gustos, colores, así que tras no más de medio concierto marchamos para el Primavera a esperar a Daphni. Tendría que haberle hecho caso a esas señales porque no duré más de diez minutos ante la electrónica  que salía del escenario Ray-Ban. Así que de nuevo para casa, a descansar y el sábado más.

El guitarra de Sex Jams haciendo el lokis

Sábado 25 de Mayo:

Guadalupe Plata
Pese al cansancio ya acumulado, el sábado fue el día que llegué antes, a las cinco ya estaba pasando el control de la entrada puesto que tenía muchísimas ganas de ver a Guadalupe Plata.  La banda de Úbeda se marcó un concierto que nos llevó por los sonidos blueseros más macarras y nos hizo bailar a los asistentes bajo un sol que salía y se escondía tras las nubes. De ahí pasamos a Adam Green en el Heineken, otro de los conciertos que me apetecía mucho, pero tras el fallo con el sonido de su guitarra nada más empezar y la mala calidad sonora (de nuevo), entré en un bucle de momento-no-sé-dónde-poner-el-huevo que me llevó a picar de Orchestre Poly Rythmo Cotonou y sus ritmos africanos, y de Cayucas (nada nuevo bajo el sol de unos tipos con pinta de macarras que cantan como teenagers). Llegamos al concierto de Chucho ya empezado, pero desde luego que lo poco que vi no defraudó. Al menos pude escuchar Magic, que siempre es un chute de alegría y felicidad. De ahí a Deerhunter. Y es que no hay mal que por bien no venga, ya que la cancelación de Band of Horses nos trajo de nuevo a Deerhunter, así que finalmente no me los perdería. Y de ahí otro momento huevil que incluyó a Hidrogenesse  y Antònia Font, que a los de sa roqueta hay que ir a hacerles bulto, aunque una no sea seguidora. Entonces llegó la hora del triplete y de tomar decisiones importantes que marcan la vida de una: Camera Obscura, Meat Puppets y Nick Cave coincidían en hora, que no en escenario, y como el don de la ubicuidad aún no lo he desarrollado, decidí quedarme con Camera Obscura, que estábamos de festival y era fiesta asegurada. Y vaya si lo fue. Nada tuvo que ver este concierto con el primero que vi, hace seis o siete años en un minifestival navideño llamado “Los Reyes son Rockeros” donde pagamos con un juguete nuestra entrada para verles e ellos, además de a un Pingüino en mi Ascensor o a Cristina Rosenvinge. Aquel año Tracy estaba antipática, sosa, aburrida, no había emoción en su actuación. Sin embargo esta vez se le vio más a gusto sobre el escenario y conectando a cada canción con el público. Tras los escoceses llegaba el turno de Los Planetas. Que quede por delante que una es extremadamente Planetaria y da igual lo mal que suene o lo poco que se le entienda a J. Disfruté el concierto como la que más y ni las pocas ganas que le pusieron a la ocasión impidieron que el público estuviese entregado y cantase todas las canciones de Una Semana en el Motor de un Autobús. Llegó entonces el momento de volver a ver a My Bloody Valentine. Tras aquel concierto del FIB 2006 me quedaron ganas de repetir, pero eso de volver a caminar hacia el escenario Heineken me echó tan para atrás, que me quedé a probar algo nuevo en el Ray-Ban. Crystal Castles era la alternativa, y vaya alternativa. Nada que ver con el shoegaze de los irlandeses ni con el indi-pop distorsionado de los granadinos. Concierto de electrónica experimental... quién me lo iba a decir a mí, con un par. No sabía con qué me iba a encontrar. A parte del I’m not in love, tema al que Robert Smith le pone la voz, no había escuchado nada más. Aquello fue una sensación constante de caos, ruido y voces en la lejanía que abarrotó el escenario Ray-Ban. Terminado el concierto, llegaba otro de los momentos de la noche. Hot Chip iba a actuar en el escenario Primavera y allá que nos fuimos todos, con ganas de bailar, y vaya si lo hicimos. Terminamos ya con el clásico de Dj Coco, esta vez en el escenario Ray-Ban. Como fan total de Coco y sus sesiones, tengo que decir que se repitió más que el ajo y que ha tenido sesiones muchísimo mejores. Me recordó mucho a la que hizo en el Low Cost Festival del año pasado. Muchos remixes y sí, con grupazos que incluían a M83 y su momento papelitos, los Beasty Boys o Jefferson Airplane y su Somebody to Love, un clásico dentro de las sesiones de sus sesiones, pero no estaría nada mal atreverse a cambiar e innovar un poco que hay muchos, muchos temas bailables y muy dignos para terminar un Primavera Sound.

Domingo 26 de Mayo:

Tras dormir mil o dos mil horas, unas líneas para comentar el grupazo que descubrí el domingo a última hora en la Sala Apolo. Los Allah-las son unos californianos que hacen un rock que recuerda a la época dorada del sonido californiano, a sol, playa y amores de verano. Muy recomendables para este verano que no termina de decidirse a venir. 

Pues después de este ladrillo de post, hasta aquí mi Primavera Sound. Ni mejor ni peor que el de cualquier otro. ¿Qué si es el “best festival ever”? Para mí no. Un festival no lo mido sólo por el cartel, que es lo básico, sí, pero hay otros factores que para mí son importantes, que el Primavera tenía y ha dejado de tener. ¿Quiere decir esto que no volveré? Ni de coña. Mientras pueda asisitir, allí estaré. El Primavera Sound es un gran festival, pero el problema noblo tienen ellos, lo tengo yo. Por esa manía nostálgica de quedarme en lo que fue y no en lo que ahora es. El Primavera hace tiempo que ha cambiado, se ha hecho mayor y, con cierta razón, no le queda otra porque, tal y como me dijo un día el segurata de una afamada discoteca palmesana en la que me quise colar (cosas de la juventud), esto es un business, señorita.

miércoles, 2 de mayo de 2012

El #díadeltuper (Pollo al curry con arroz basmati)


En conmemoración al día del trabajador de ayer, hoy 2 de Mayo se ha organizado la marimorena entre los amantes de la cocina y el buen comer! Nada más y nada menos que el #díadeltuper como homenaje a todos aquellos currantes y currantas que se llevan la fiambrera con la comida de casa al trabajo.

La iniciativa parte, una vez más, de Twitter y viene con un genial logo que se ha currado Pasar del Aire. Podéis seguir todas las recetas en Twitter con el hastag #díadeltuper. En el caso de que no estéis en Twitter, seguro que algún bloggero o bloggera se anima a recopilar todas las recetas... Cuando me entere de quién los recopila, os copio el enlace aquí! :-)

El logo de Pasar del Aire

La receta que os traigo yo es un pollo al curry riquísimo y que lleva haciendo mi madre (como no) desde tiempos inmemoriales. La receta la sacó de una revista, pero es tan fácil, que en seguida la pillé y se convirtió en un clásico de las cenas con mis amigos durante una buena temporada. En este caso, he hecho una variación y es que he marinado el pollo con yogur durante un día. Este invierno ya os traje una receta con pollo marinado de forma similar... mi intención no era repetirme pero es que el día que iba a preparar la receta tuve un accidente en la cocina en el cual dos yogures se precipitaron al vacío, quedando reventados y abiertos por un lado. Y yo que no soy de tirar nada (con lo que cuestan las cosas!) pues decidí retrasar un día la elaboración de la receta y poner el pollo a marinar, esta vez con yogur y curry. 

El resultado: sorprendente! De nuevo, el pollo queda muy tierno, jugoso y rico, así que es probable que utilice esta técnica más a menudo, sobretodo con las pechugas, que siempre me parecen extremadamente secas. Os explico la receta tal y como la hago siempre, más abajo tenéis la variación con el pollo marinado en yogur

Y como sabéis que no sólo de tupers vive el hombre, os dejo los deberes que voy haciendo para el Primavera Sound. Esta es una recomendación de una amiga con muy buen gusto musical, quien muy amablemente me ha descubierto a este señor. Baxter Dury es un tipo elegante, que viste con traje y ha teloneado a Pulp, ni más no menos! Tocará el Jueves 31 de Mayo en el escenario Parc del Fòrum. Yo desde luego, haré lo posible por no perdérmelo!




Pollo al curry con arroz basmati

Ingredientes para 4 personas:
  • 500g de pechuga de pollo
  • 2 yogures*
  • 2 pimientos rojos
  • 1 cebolla
  • 1 bote de leche evaporada
  • 250g de arroz basmati
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • Sal
  • Curry


Preparación:
  • Poner a hervir el arroz siguiendo las instrucciones del fabricante, con un poco de sal.
  • Lavar bien los pimientos y cortarlos a tiras. Hacer lo mismo con la cebolla y el pollo. Añadir sal al gusto.
  • En una sartén grande o wok, añadir una cucharada de aceite y freír el pollo, dándole un par de vueltas sin que llegue a hacerse del todo.
  • Retirar el pollo y añadir el resto del aceite y las verduras. Saltearlas hasta que empiecen a estar un poco blandas.
  • Añadir la leche evaporada y el curry al gusto. Cuando el líquido se haya reducido casi a la mitad, añadir el pollo y cocinar cinco minutos más. Rectificar de sal.
  • En un tupper se pone el pollo con curry, y en el otro el arroz. A la hora de calentarlo en el microondas, se pueden juntar y así el arroz coge el sabor del curry. Que aproveche!

* En el caso de marinar el pollo, lo que se tiene que hacer es poner en un bol los dos yogures, con las tiras de pollo, sal y curry al gusto. Se deja marinar entre 12 y 24 horas y se utiliza igual que en el caso anterior.




English recipe

Curry chicken and basmati rice

Ingredients (4 sevings):

  • 500g chicken breast
  • 2 yogurts*
  • 2 red peppers
  • 1 onion
  • 1 can of evaporated milk
  • 250g basmati rice
  • 3 tablespoons of olive oil
  • salt
  • curry


Preparation:
  • Boil the rice according to manufacturer's instructions, with a little salt.
  • Wash peppers and cut into strips. Do the same with the onion and chicken. Add salt to taste.
  • In a large pan or wok, add a tablespoon of olive oil and fry the chicken, stiring without allowing it to be done at all.
  • Remove chicken from the pan and add the remaining olive oil and vegetables. Sauté until they start getting a little soft.
  • Add evaporated milk and curry to taste. When the liquid has reduced by about half, add chicken and cook five minutes. Salt to taste.
  • Put a serving of curry chicken in a Tupperware and rice on the other. When microwaving at the office, you can join them in the same Tupper and the rice will get some of the curry taste... Enjoy!
* You can use yougurt marinated chicken. For that, what you have to do is put in a bowl two yogurts, the chicken, salt and curry to taste. Ten marinate it from 12 to 24 hours and used it as in the previous case.





miércoles, 25 de abril de 2012

Lo que no hay que comer cuando dejas de fumar (Pastelitos de requesón y fresas)


Dejar de fumar es la mejor decisión que puede tomar cualquier fumador, creo que en esto estaremos de acuerdo. Sin embargo, y aún sabiéndolo, no resulta fácil romper con la adicción. Primero, hay que querer romperla, pero querer de verdad, de verdad de la buena. Y para ello hay que luchar contra la adicción psicológica. Y luego está la adicción física, esa sensación de ansiedad cuando los niveles de nicotina bajan en tu sangre y te pega ese monazo terrible. Eso dura unos días, pero si lo pasas con un catarrazo infernal, es mucho más llevadero, porque no sabes si estás de mal humor por la falta de nicotina, o por la de oxígeno, culpa de la congestión nasal. Así lo pasé yo, y me ha llevado a estar casi tres semanas sin fumar... sinceramente, pensaba que era más, pero he echado cuentas y el Viernes Santo me fumé mi último cigarro. Recuperada ya del trancazo (vaya invierno de trancazos me he pegado, por cierto) y superado el mono físico, (casi)todo son ventajas. No me ahogo tanto al correr, no tengo que atiborrarme a chicles para camuflar el olor, ni me huele la ropa, ni la casa, ni las manos... Y estoy ahorrando un dinerín que mira tú, me vendrá de maravilla en estos tiempos de recesión económica.

He pasado ya algunas pruebas de fuego, como salir a cenar con amigos fumadores e invitar a comer a casa a una amiga fumadora. No voy a negar que se me haya pasado por la cabeza pedir un cigarro, o una caladita, pero sé que si lo hago, volveré otra vez. Ya me pasó una vez, estuve casi un año sin fumar y volví... Resulta que la vida me dio limones y en lugar de hacerme una limonada me fumé un cigarrillo... mala elección. El tema de la comida lo llevo bastante bien, pero es cierto que ahora se notan más los sabores, y a una que le gusta más comer que aun tonto un lápiz, de repente se encuentra repitiendo segundo plato, o picando carquiñolis a media tarde, no sabe si por hambre o por eso de parar cinco minutos para echarse algo a la boca (el cigarro en este caso, malpensados!). Así que en esta fase es muy importante ser consciente de que NO necesitas repetir, ni necesitas comer carquiñolis, ni pastelitos de requesón y fresas cuando llegas a casa a las ocho de la tarde. Por eso,si hay algún momento de debilidad, lo mejor es recordar lo bien que respiras ahora, lo mejor que hueles y lo bien que queda decir "no, no fumo" (eso sí, lleva siempre un mechero encima, que nunca sabes quién te pude pedir fuego...). 

La tentación

Sin embargo, pese a toda la buena voluntad y buenos pensamientos, siempre habrá un momento de debilidad que podrá contigo, así que lo mejor es dejarse llevar por la tentación, y disfrutar de la caída.  Esta es la razón de que hoy os traiga unos pastelitos de requesón y fresa, el postre que preparé para la comida del domingo, que están riquísimos y llevan estos últimos días tentándome los desayunos y previos a la cena. Es una receta adaptada de un libro de postre que tengo titulado "El libro esencial de los postres". La combinación de requesón y fresas me fascina, de hecho las fresas me fascinan en general y me están entrando unas ganas de cocinar dulces y repostería que no es normal, yo que soy más salá que dulce... Espero no sustituir la adicción del tabaco por la adicción a la repostería! :s

Mientras tanto, os dejo con esta tentación... yo sólo espero no caer de nuevo en la tentación cigarril... he pasado ya algunas pruebas, pero la GRAN PRUEBA, la de FUEGO, vendrá con el Primavera Sound... Y ya que entramos en la parte musical de la entrada de hoy, os dejo una canción de Beirut, uno de los grupos que actúan en el Primavera y que llevo muchos años escuchando y aún no he tenido la oportunidad de ver en directo. Sin pretender utilizar el tirón que tienen los elefantes últimamente, os dejo con uno de mis temas favoritos y sus trompetas, Elephant Gun... enjoy!

If I was young, I'd flee this town
I'd bury my dreams underground...




Pastelitos de requesón y 
Pastelito de requesón y fresas (que no se ven, claro)
fresas

Ingredientes:

  • 200 g de requesón
  • 200 g de fresones
  • 125 g de azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharada de azúcar avainillado
  • 1 pizca de sal



Preparación:

  • Lavar bien los fresones, quitar los tallos y cortarlas en trozos pequeños. Añadir 50 g de azúcar y dejar macerar un par de horas en la nevera (se puede preparar el día antes).
  • Separar las claras de las yemas, y mezclar bien estas últimas con el resto del azúcar , la cucharada de limón, de azúcar avainillado y la ralladura de limón, hasta que adquieran una consistencia cremosa.
  • Montar las dos claras con una pizca de sal y mezclar con cuidado con la mezcla de queso y azúcar.
  • Escurrir bien las fresas y mientras tanto, untar los moldes con un poco de aceite de oliva.
  • Poner una cucharada de fresas bien escurridas en el fondo del molde y añadir llenar el resto con la mezcla del requesón.
  • Con el horno precalentado a 180ºC, introducir los moldes y hornear durante unos 20 minutos, o hasta que veas que la superficie se empieza a dorar.
  • Sacar del horno y espolvorear con azúcar glas. Se debe comer tibio, con lo que se pueden meter en el horno antes de empezar a comer. Que aproveche!

Las fresas aparecen en el fondo del vasito!
*Los moldes que utilicé son de unos 100ml de capacidad. Yo rellené dos (que son los que tengo) y el resto en moldes de magdalenas... De todas formas, en la receta original dan las cantidades para 4 moldes de 250ml de capacidad.


English recipe

Cottage cheese and strawberry cakes

Ingredients:

  • 200 g of cottage cheese
  • 200 g of strawberries
  • 125 g of sugar
  • 2 large eggs
  • 1 teaspoon lemon zest
  • 1 tablespoon lemon juice
  • 1 tablespoon vanilla sugar
  • 1 pinch of salt
  • Icing sugar
Preparation:

  • Wash the strawberries, remove stems and cut into small pieces. Add 50 g of sugar and marinate a few hours in the refrigerator (it can be prepared the day before).
  • Separate the whites from the yolks, and mix the egg yolks with the remaining sugar, a tablespoon of lemon juice, vanilla sugar and lemon zest until they acquire a creamy consistency.
  • Beat the two egg whites with a pinch of salt and and whip them to form firm peaks.
  • Drain berries well and in the meantime, spread the molds with a little olive oil.
  • Put a spoonful of strawberries well drained in bottom of the baking pans and fill the rest with the ricotta mixture.
  • With the oven preheated to 180 º C, place the baking pans and bake for about 20 minutes, or until you see the surface begins to brown.
  • Remove from oven and sprinkle with icing sugar. It should be eaten warm, so they can be put in the oven before starting to eat. Enjoy!

Cottage cheese and strawberries cakes!
*The baking pans I used are approximately 100 ml capacity. I filled two I only have 2 of them!) and the rest in muffins moulds... However, in the original recipe the amounts are for 4 baking pans of 250ml capacity.