miércoles, 21 de noviembre de 2012

Patti Smith has the power (Crema de alcachofas de Jerusalén)



La crema de alcachofas de Jerusalén
Existen acontecimientos de dos tipos: los que llegan y se van sin más, y aquellos que tardan una eternidad en acontecer pero cuando llegan te atrapan tanto, tanto, que pasan en un plis plás y se van dejándote el corazón removido. Este pasado lunes, por fin llegó el momento de ver a Patti Smith en el Palau de la Música y vivir la hora y media más rápida y eléctrica de mi vida (bueno, igual exagero, pero casi!). Tras verla (más bien escucharla) en el multitudinario Primavera Sound del 2007, tenía ganas de algo más recogido y cercano que me permitiera recordar con nitidez  y no mezclar con otros conciertos.

La madrina del Punk presentó su nuevo disco el lunes por la noche en un Palau de la Música prácticamente lleno hasta la bandera y con unas ganas de rock que no se aguantaba. Y así fue, Patti Smith estuvo eléctrica, bailonga y sexy. No paró de contonearse por el escenario como sólo la seguridad del tiempo y lo vivido puede darte, levantando silbidos y gritos de “guapa” a su paso. Así da gusto.

Durante los escasos 90 minutos que duró el concierto, tuvo tiempo para todo, para hacernos cantar, levantarnos de nuestros asientos, pedirnos que cuidemos de la Madre Naturaleza, recordar a los afectados por el huracán Sandy y pedir la paz mundial. Ella es así. Empezó con "Dancing" y nos llevó por lo mejorcito de su discografía. Nos cantó “Fuji”, “Mosaic” y “This is the girl” de "Banga", su último disco. Ésta última (This is the girl), se trata de una canción homenaje a Amy Winehouse que escribió el día que la cantante del Soul murió. Y no pudo faltar “Because the Night” y el final de fiesta apoteósico con "Horses" y "Gloria", un acelerón brutal y catártico que nos llevó a los bises coronados con “Banga” y “People Have the Power”. Y terminó. Chim-pún. Colorín colorado este cuento se ha acabado. Pero no importa, porque este es de los conciertos que se guardan en la retina y el corazón, que te dejan buen sabor de boca y mariposas en el estómago. Así que me lo guardo para mí, pero os dejo algunos momentos gráficos vividos en el Palau de la Música*.

*Siento la calidad de las fotos, pero una no es profesional y va con móvil en mano, por mucho zoom y filtros que el ponga al tema.

Y así llegamos al momento receta de esta entrada. Querer comparar a Patti Smith con una alcachofa puede ser lo más absurdo en el mundo de los parecidos razonables. No es que Patti Smith me recuerde a una alcachofa, es que tenía en casa unas alcachofas de Jerusalén, e intentando buscar la oportunidad para colaros la receta de hoy he ido a parar a esta comparación. Y todo viene porque la alcachofa de Jerusalén es una de las cosas más toscas, bastas y feas que he visto en mi vida. He aquí la prueba:

Alcachofas de Jerusalén hervidas

Y bueno, la Smith tampoco es que sea el paradigma de la delicadeza y la finura, las cosas como son. Su aspecto andrógino y poco femenino se contrapone con el de todas aquellas que se sienten divas de los escenarios. Y he aquí otra prueba:


Patti Smith con cara de mosqueo (MOMA, 2009)

Sea como sea, tanto la alcachofa de Jerusalén como Patti puede que no entren por los ojos, pero son de esas cosas/personas que, en cuanto ahondas un poco más en ellas, hacen que te olvides de lo que estás viendo y sólo te preocupes de lo que te hacen sentir. Patti Smith por su música, su poesía y sus palabras. La alcachofa de Jerusalén por su suave y delicado sabor, que recuerda a la alcachofa (aunque no tenga absolutamente nada que ver con esta flor) y a la castaña. Externamente parece una raíz de jengibre y, aunque en realidad se trata de un tubérculo, está emparentada con la familia de los girasoles y también se le conoce como tupinambo.
Las que hoy os traigo concretamente, me las regaló un amigo chef y me explicó cómo hacer esta crema. Creo que lo capté bastante bien, porque la crema está deliciosa, pero eso me lo diréis vosotros si conseguís haceros con unos ejemplares.
Disfrutad de esta crema de alcachofas de Jerusalén mientras suena “Horses”, un clásico entre los clásicos.



Crema de alcachofas de Jerusalén

Más crema de Alcachofas de Jerusalén,
por si no había quedado claro
Ingredientes para 2 personas:

  • 250g de alcachofas de Jerusalén
  • 1 patata mediana
  • 1 chirivía mediana
  • 20 g de mantequilla
  • 100 ml de nata montada
  • Sal y nuez moscada
Preparación:
  • Lavar bien las alcachofas de Jerusalén bajo el grifo y ponerlas a hervir. Cuando estén blanditas, apagar el fuego y sacarlas del caldo.
  • En otra olla, hervir la patata y la chirivía peladas y cortadas a trozos. Retirar del fuego cuando estén bien cocidas.
  • Una vez las alcachofas de Jerusalén estén frías, pelarlas y ponerlas a trozos en un vaso para triturarlas, junto con las patatas y la chirivía. Añadir 20 g de mantequilla, sal al gusto y triturar, añadiendo caldo de las patatas y chirivía hasta adquirir una textura cremosa suave.
  • Pasar la crema por el chino o por un colador para obtener una textura fina.
  • Montar la nata y mezclar, poco a poco y con cuidado con la crema de alcachofas de Jerusalén. Corregir de sal.
  • Emplatar, añadir una puntita de nuez moscada y a disfrutar! 



viernes, 2 de noviembre de 2012

Chispitas! (Montadito de higos y foie)

Montadito de higos y foie

Cuando estaba en la edad del pavo y sólo me preocupaba de si las hombreras estaban bien sujetas debajo de la camiseta, teníamos toda una batería de juegos absurdos cuyo objetivo era conseguir deseos.Teníamos ese de las matrículas de coche, en el que si veías una matrícula capicúa, podías pedir un deseo y se te hacía realidad. O el de las estrellas de Mercedes, que me enseñó mi amiga Elena en el cole, y que consistía en tocar el simbolito del susodicho coche y pedir a la vez un deseo. Hay que decir que mi barrio estaba más plagado de 127s que de Mercedes, de ahí la emoción al toparse con el coche del rico del barrio. Pero el que más me gustaba era al que jugaba con mi amiga Inma y se llamaba “chispitas”. Dos personas hacían “chispitas” cuando decían la misma palabra a la vez. Acto seguido tenían que decir “chispitas!!”, entrelazar sus dedos índices, pensar un deseo, contar hasta tres y decir “blanco” o “negro”. Tenías que escoger uno de lo dos colores, de forma que si se repetían las “chispitas” (es decir, elegías el mismo color que la otra persona), se cumplía tu deseo. Y éste era el que más me gustaba porque habíamos llegado a un acuerdo no verbal y no escrito en el que siempre que hiciésemos “chispitas”, diríamos “negro”. Así, todos nuestros deseos se harían realidad.

La cuestión es que un día bajando del instituto, íbamos toda la cuchipandi de camino a casa, cuando, mi amiga Inma y yo hicimos “chispitas”. Imagináos la emoción y el subidón de poder pedir un deseo que, con toda seguridad, se te iba a cumplir... Así pues, procedimos al ritual de entrelazar nuestros dedos, pensar en un deseo, contar hasta tres y decir “neeeegrooooo!!” a grito pelado (cosas de las hormonas), con la mala pata que lo hicimos pasando una obra en la que había un señor del susodicho color... Apareció de repente delante de nosotras, enfadadísimo y gritándonos “y vosotras sevillanas!!!”... Nos quedamos más allá que pa'cá... Y es que en aquellos años aún era difícil ver inmigrantes por la isla que no fuesen de algún lander germano, y claro, a ver cómo le explicabas a ese señor que no hacía más que gritarnos “Sevillanas, vosotras sevillanas!!” primero: que estábamos jugando a “chispitas”, segundo: que nosotras habíamos sido educadas en la tolerancia e igualdad y para nada estábamos metiéndonos con el color de su piel, y tercero: ser sevillano no es un insulto. Desde entonces, cada vez que hacemos chispitas miramos a nuestro alrededor antes de decir nuestro color, y lo decíamos flojito no fuese cosa que la liásemos parda de nuevo.

Lo que nunca había pensado es que se pudiese hacer “chispitas” también en el mundo 2.0. Iba yo en el tren hace unas semanas pensando en unos higos que había congelado y en lo que podría hacer con ellos, cuando, como si de una epifanía se tratase, se me apareció en la mente un filetaco de foie que formó la pareja perfecta con el dulce fruto. Cuál fue mi sorpresa cuando se me ocurrió cotillear en twitter y me encontré con que el señor David Monaguillo, acababa de tuitear una fotaza de unos higos abiertos con foie por encima que quitaba el sentido. Un “chispitas” en toda regla sí señor! Así que aquí está, señoras y señores, con todos ustedes el montadito de higos y foie! Una delicia a la que ya le queda poco tiempo, pues no creo que tengamos higos muchos días más. Os comentaba que tenía unos congelados, pero no me gustó cómo quedaron después, y a no ser que los quiera mantener para hacer un coulis con ellos, yo no los congelaré de nuevo.

Y como ya es habitual, para disfrutar de este delicioso bocado os dejo una canción que le viene al pelo. El segundo corte de "El Caldero", el último disco de Joe Crepúsculo, se titula "La higuera" y mantiene ese ritmo frenético y característico de sus cajas musicales, que hacen que se te meta el ritmillo en la cabeza y ya no puedas parar de moverte.

Hombreshay, que por un higo pierden la amistad
debidoa su frondosidad, no se pueden controlar...



Montadito de higos y foie:

Ingredientes para 4 montaditos:
  • 4 filetes de foie fresco.
  • 4 higos.
  • 4 rebanadas de pan.
  • 25 g de mantequilla.
  • 1 cucharada de postre de azúcar moreno.
  • Sal gorda.
  • Perejil para decorar.

Preparación:

  • En una sartén, derretir la mantequilla y cuando esté caliente poner los higos cortados en rodajas. Añadir el azúcar y cocinar vuelta y vuelta.
  • Poner otra sartén limpia al fuego y cuando esté bien caliente cocinar rápidamente los filetes de foie, unos 15 segundos por cada lado, según el grosor.
  • Montar el montadito poniento el filete de foie encima del pan y las rodajas de higos encima. Añadir sal gorda al gusto y decorar con una hojita de perejil.
  • Fácil, rico y rápido! Que aproveche.



martes, 30 de octubre de 2012

Jalogüín (Bloody Mary Japonés en Cuquin Magazine)

Que digo yo que os habréis enterado de que mañana es la víspera de Todos los Santos aquí en Spain, y Jalogüín en el otro lado del charco. Todos los blogs se llenan de representaciones monstruosas en forma de dedos de bruja, arañas, cupcakes cerebrosos y no sé cuántas cosas más. O buñuelos de viento, huesos de santo y panellets, si es que eres de los clásicos. Y no lo hacen sin polémica, claro. Los más puristas se llevan las manos a la cabeza por que nos agenciemos esa moda yanki, perdamos nuestras raíces y el norte con estas fiestas paganas, adoptadas y que nada tienen que ver con nuestra cultura. A mí en el fondo me da igual, no celebro ni una cosa ni la otra. No creo que uno tenga que honrar a sus muertos un día especial, de la misma forma que no creo que uno tenga que querer más a su padre, a su madre, a su pareja o a su perro un día especial. Y aunque lo de los disfraces siempre me ha gustado, lo de decorar la casa como si fuese el Pasaje del Terror ya me da más pereza... Así que sólo os diré que tengo un puentaco por delante que pienso aprovechar, lleno de fideuá de la mamma, risas con los amigos y canciones... Yes, we dance!! 

Así que como a mí me gusta ser práctica y el pipiriripipí, para los que, como yo, aprovecháis cualquier fiesta para pasarlo bien, aquí os dejo el Bloody Mary Japonés que preparé para el primer número de Cuquin Magazine y el especial de Halloween.



Bloody Mary Japonés


 La receta la podéis encontrar aquí, en la página 58:



Y ya que la cosa va de pasar miedo, vuelvo a mis oscuro pasado para recomendaros que  degustéis este cóctel escuchando el disco Antichrist Superstar de Marilyn Manson. La versión de Sweet Dreams de Eurythmics es la que hizo a este grupo famoso...bueno, eso y el rumor de que Marilyn Manson era Paul Pfeiffer, el niño empollón de “Aquellos Maravillosos Años”. Que lo paséis bien!


                                     



Sweet dreams are made of this,
Who am I to disagree...

jueves, 25 de octubre de 2012

Cocinando Tour Barcelona con Gipsy Chef


A nadie le gusta que el despertador le saque de los brazos de Morfeo. Y si además, es un domingo lluvioso, muchísimo menos. Pero ya sabemos eso de que sarna con gusto no pica, y tras algunas tonadillas, buscar el móvil en la mesita de noche, apagar el modo despertador, desperezarme y poner en marcha las neuronas, me di cuenta de que me esperaba un día especial lleno de emociones culinarias y gustativas. Y claro, no pude evitar ponerme de pié aunque las legañas me llegasen a las cejas.

Cartelaco sold out!!

El domingo pasado la Caravana de Ilusiones de Gipsy Chef paró en la Ermita de Sant Pere de Ribes para celebrar el fin de la vendimia y ofrecernos la posibilidad de aprender a hacer pan, queso, una olla a presión casera y muchas otras delicias culinarias. Cocina desenchufada, al aire libre, con producto local y de temporada, y cómo no, con gente estupenda. Ése es el tour de Pablo Albuerne, el artífice de todo este sarao, altamente recomendable y que, como dicen en mi pueblo, “no és pagat” (expresión típica mallorquina que literalmente significa “no está pagado” y se utiliza cuando la relación calidad/precio de algo es muy buena). Porque 65€ por pasar el día aprendiendo a cocinar un pulpo de primerísima calidad en olla a presión (y encima, casera!!), hacer fritatta de mató (requesón), beber el mejor vermut posible, degustar quesos Asturianos maridados con mermeladas Navarras y un largo etcétera, todo ello al aire libre, es mucho mejor que pagar eso o más por un curso de cupcakes... o no?. Y es que cuántas veces nos habremos gastado eso o mas en una cena mediocre y unos gin-tonics que parecen el jardín botánico con tanta hierbecita, semillita y frutita... Además, Pablo ofrece precios especiales para parados, jóvenes y personas discapacitadas. Así que no hay excusa, si tenéis la oportunidad de que esta Caravana pare cerca de donde vivís, no dudéis en pasaros por allí para disfrutar de una experiencia que difícilmente olvidaréis. Porque aquí no se viene a comer y ya está. Aquí se viene a aprender y a compartir, a apreciar lo nuestro y lo que producen nuestros vecinos, a conocer los productos de temporada y cómo prepararlos. No os equivoquéis. 

Y cómo no, antes de dejaros con el menú que nos cascamos en la Fiesta de la Vendimia, haremos un homenaje a ese pulpaco que nos metimos entre pecho y espalda con esta canción del último disco de Bloc Party, Octopus. Enjoy!



Aquí va el menú de la fiesta de la vendimia:

Fritatta de mató con ensalada

Pan Hokkaido "de buti" con pasas

El pulpo express con sus patatas de impresión

Los quesos

Cuajada de tocinillo y albahaca

Si quieres ver más fotos de ese día, haz click aquí


martes, 16 de octubre de 2012

Wilco en concierto (Ceviche de pulpitos)

El Ceviche de Pulpitos

Regreso a casa con la sensación de haber vivido una de las mejores experiencias musicales de los últimos tiempos. Os habréis dado cuenta que mis comentarios sobre los conciertos a los que asisto son poco elaborados. Y es que no me considero capaz de hacer una buena crítica de un concierto. A mí me gusta o no un grupo y me gusta o no su actuación en directo. Dependerá de muchísimos factores, desde cómo esté yo anímicamente, hasta cómo esté el tránsito intestinal del técnico de sonido. Es por eso que no suelo profundizar e incluso escribir, sobre los conciertos a los que voy (aunque esto vaya de experiencias gastromusicales...). Pero lo que ha pasado hoy bien se merece un post. No sé si estaba más emocionada por pisar por primera vez el Teatre del Liceu de Barcelona, o por ver de nuevo a Wilco. Mi primera vez fue en un Primavera Sound, cuando aún se celebraba en el Poble Espanyol de Barcelona y una era unos años más lozana que ahora. Acababan de lanzar el disco “A ghost is born” y no pude menos que quedarme prendada de sus canciones y melodías. Y a partir de ahí, la cosa fue como un matrimonio, hoy sí, mañana no, pero siempre juntos.

Wilco

Y esta noche ha vuelto a ser que sí... siempre juntos. La banda nos ha dado más de dos horas de lecciones sobre cómo debe se un concierto en directo. No sólo la acústica del Liceu, también el buen hacer de la banda y esa comunicación del músico con su público. Y sin olvidarnos, claro está, de la puesta en escena, sencilla pero contundente en un Liceu que nos ha llevado a todos en una montaña rusa de sensaciones esquizofrénicas, guitarreras y eléctricas. Sin palabras, sólo aplausos, golpes de pié en el suelo, chasquidos de dedos y movimientos de cabeza. Estrenarse así en el Liceu, da gusto, y con tan buena compañía aún más! Pero eso no es todo amiguitos, podríamos decir que, tras un concierto, no hay nada mejor que compartir unas cervezas y comentar las jugadas de la banda durante las dos horas de actuación musical... pero si a eso le añades pasar cerca del autobús del grupo, rodeado de seguratas estilo aramario-ropero, asomarte por el parabrisas, ver unas cortinillas densas, de esas como de terciopelo, que dejan entrever el interior del vehículo, un interior oscuro pero que te permite vislumbrar las siluetas de varias personas que no pueden ser más que ellos, emocionarte, saltar de alegría, que te vean y te saluden... ya es el colmo de las noches perfectas... Y para no destrozar el momento, mi subidón y una servidora nos vamos a la cama, que mañana el día será largo y arduo. 

Eso sí, no os abandono sin antes dejaros el plato de rigor. Hoy os traigo un ceviche de pulpitos, un plato fresquito y ligero, que entra bien como aperitivo o acompañamiento de alguna ensalada de hojas verdes. Si, además lo acompañáis de I might de Wilco, la cosa se pone divertida... enjoy!

I was wrong
All night long... 




Edito 16/10 19:20hs: en Radio 3 grabaron todo el concierto y está disponible en su web! Pincha aquí y disfruta... de nada!! :)  

Ceviche de pulpitos

Receta adaptada de Chef and Stewart

Ceviche de pulpitos

Ingredientes para 4 personas:

  • ½ kg de pulpitos.
  • 1 cebolla roja.
  • 1 diente de ajo cortado en dos.
  • El zumo de una lima.
  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen.
  • 1 cucharada sopera de vinagre de arroz (o blanco, en su defecto).
  • 3-4 cucharadas soperas de cilantro picado.
  • Media cucharadita de postre de azúcar.
  • Sal y pimienta blanca.

Preparación:

  • Mezclar todos los ingredientes en un bol, con excepción de los pulpitos.
  • Limpiar bien los pulpitos, eliminando bien la arena que puedan tener, así como la piel de la cabeza.
  • Cortar las cabezas en aritos finos, y separar las patas dejándolas de dos en dos o de tres en tres.
  • Poner agua a calentar en un cazo. Cuando empiece a hervir, blanquear los pulpitos, es decir, dejarlos no más de un minuto en el agua hirviendo e, inmediatamente, pasarlos a un colador, donde se enfriarán con el agua del grifo.
  • A continuación, ponerlos enseguida en un bol con agua muy fría (con algunos hielos, a ser posible, de forma que se parará la cocción. Dejarlos ahí de 5 a 10 minutos.
  • Pasado este tiempo, colar los pulpitos y pasarlos al bol donde está la marinada. Mezclar bien y dejarlos, tapados, al menos una hora en la nevera ( puede prepararse de un día para otro y dejarlo marinar más tiempo, está mucho más rico!).
  • Que aproveche!
Más ceviche de pulpitos

lunes, 15 de octubre de 2012

Cuquin Magazine ya está aquí!!! (Cuquin Magazine - Food & Photography, 1)


Pues sí. Después de casi dos meses de correos, mensajes, recetas, fotos y no sé cuantas cosas más, por fin Cuquin Magazine ve la luz! Éste es un proyecto personal de Miguel Ángel Roque, autor del blog Pimientos Verdes, quien tenía ganas de hacer algo, no sabía muy bien el qué, hasta que dio con la receta a la que un número de colaboradores hemos puesto los ingredientes. Y el plato ya está servido!.



Portada: Cuquin Magazine - Food &Fotography, Octubre, número 1

En Cuquin Magazine podréis encontrar recetas de temporada, para ocasiones especiales, consejos sobre fotografía gastronómica, información sobre nutrición y salud, entrevistas, bloggers invitados... En fin, un no parar de fotos bonitas, recetas ricas y muchas ganas de aprender por parte de todos los que participamos en ella, que no somos pocos!:


Espero que os guste este primer número. Lleva toda la ilusión del mundo, grandes dosis de amor y cariño, y muchas, muchas ganas de seguir cuquineando para todos vosotros!

Os dejo ya con la revista, mientras suena de fondo Kitchen de The Lemonheads, una canción que le viene al pelo a Cuquin Magazine! :-)

Thrilled to be in the same post code as you
I tell you things I know you’d like to know




sábado, 13 de octubre de 2012

Sobre arroces y hornos (Arroz al horno)

Esto es un arroz al horno, tal cual llegó al mundo

Empiezo a creerme eso de que a la tercera va la vencida. Y seguramente no tenga nada que ver con el número 3, un número que, por cierto, me ha acompañado durante gran parte de mi vida: crecer en un tercer piso, ser el número 3 en la lista de la clase, que seamos 3 hermanos, que haya empezado 3 carreras (pero terminado sólo una, curiosamente, la tercera...). De cualquier modo, esto sólo me lleva a pensar que a fuerza de repetir las cosas, al final, terminan saliendo. Da igual que sean dos, tres o quince veces. La cuestión es que hay que ir a por lo que se quiere, así, sin más, pim, pam, pum.

El arroz al horno y sus ricos ingredientes
Y eso me ha pasado con el arroz al horno, una de mis recetas favoritas con la que he tenido una especie de relación amor-odio que me ha dejado una espinita clavada en el corazón y que, a fuerza de insistir, he consigo arrancar con fuerza. Esta receta, que la progenitora de una servidora borda, se vino conmigo a la Ciudad Condal hace la friolera de once años, con el objetivo de ser replicada y disfrutada pese a estar lejos de casa. Sin embargo, eso no fue así... la pereza de buscar una cazuela de barro digna para su elaboración pudo conmigo y no fue hasta que cambié de piso cuando vi una tiendecita al lado de casa donde exponían toda una colección de ollas, cazuelas y cazuelitas de barro. Allí me lancé, como las locas y feliz de la vida, a por mi cazuela de barro pensando en ese arroz al horno que pronto estaría en mi mesa. Feliz iba yo de vuelta a casa cuando, al abrir la puerta de mi nuevo hogar, caí en la cuenta de que ese piso no tenía horno... Mi gozo en un pozo, y mi cazuela de barro al armario a llenarse de polvo. Y así estuve, ocho años viviendo en un piso sin horno y sin arroz, sin pizza, sin macarrones gratinados, sin bizcochos ni pollos rellenos. Pero en la última mudanza decidí que esto no podía seguir así, y me lancé a empezar una relación seria y formal con mi nuevo  horno.

Y es así como llega, por fin, señoras y señores lectores y tras varias intentonas, la receta del arroz al horno. Tras obtener resultados blanquecinos en lugar de amarillos, u olvidarme la sal en alguna ocasión, puedo decir que el arroz al horno sale, y sale rico, muy rico! Pocas florituras tiene esta receta, es extremadamente fácil y muy, muy resultona. Sin embargo, y pese a la sencillez de los ingredientes, es fundamental que éstos sean de primerísima calidad. Este plato Valenciano está eclipsado, injustamente a mi modo de ver, por la famosa paella. Pero bueno, vosotros comed, comed paella que los del arroz al horno tocaremos a más y terminaremos por invadir el mundo de garbanzos, costilleja y morcilla. Y a propósito de la morcilla, como plato valenciano que es, ésta debe ser, siempre que sea posible, de la tierra y si es de Ontinyent, mejor que mejor. Me consta que la morcilla que venden en Mercadona es de la zona, así que los que seáis fans de este súper, podéis encontrarla allí, aunque no residáis en la tierra de las flores, de la luz y del amor.

Dicho esto, termino ya para dejaros paso uno de los últimos descubrimientos que he hecho en los archivos sonoros de la red. Se trata de Splashh, un grupo londinense que acaba de empezar (no llevan ni ocho meses) y que, pese a no tener aún disco grabado, están dando mucho que hablar y seguro que serán uno de los grupos del 2013, me atrevería a decir... Pues nada, aquí os dejo con All I wanna do, que lo disfruten ustedes!

All I want to do, 
all I want to do...



Arroz al horno
No te olvides de mezclar la morcilla con el arroz

Ingredientes para 4 personas:

  • 350-400 g de arroz (1 cazo por persona)
  • 250 g de costilleja de cerdo cortada
  • 1 bote pequeño de garbanzos cocidos
  • 1 patata mediana
  • 2 morcillas de cebolla
  • 4 cucharadas soperas de tomate triturado natural
  • 4 tiras de bacon
  • 1 cabeza de ajos entera
  • 1 diente de ajo
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • Azafrán o colorante alimentario*

Preparación:

  • Precalentar el horno a 210ºC
  • Hervir las costillejas en un litro de agua.
  • Pelar el diente de ajo y picar. En en el fuego una cazuela de barro con el aceite, y cuando esté caliente añadir el ajo y el tomate.
  • Cuando el sofrito esté hecho, añadir el arroz y remover con una cuchara de madera.
  • Añadir la carne bien escurrida y volver a mezclar. Posteriormente añadir los garbanzos y seguir mezclando.
  • Añadir el caldo de las costillas al arroz. La proporción es 2 cazos de caldo por cada cazo de arroz, menos uno... Es decir, si pones cuatro cucharones de arroz, tienes que añadir 7 cucharones de caldo (son cosas de mi madre, a mí no me preguntéis)
  • Añadir sal al gusto y el colorante alimentario.
  • En el centro, poner la cabeza de ajos entera, a los lados las dos morcillas, y las rodajas de patata alrededor (que puedes freír un poco previamente, sin que lleguen a hacerse, si quieres asegurarte de que quedan bien hechas).
  • Meter la cazuela en el horno y dejar hasta que el caldo se haya consumido.
  • Entonces, añadir las lonchas de bacon y subir la bandeja del horno para que se gratine el bacon.
*Veamos, la receta está tal cual me la dio mi madre, con algunas aclaraciones que he hecho tras varias experiencias. En ella me puso "azafrán" y claro, yo voy y la primera vez le pongo unas hebritas que no debieron de ser suficientes porque el arroz quedó de un tono blanquecino poco apetecible. En una de mis últimas visitas a la isla, estuve espiando la cocina de mi madre y vi cómo en realidad lo que le ponía era colorante, así tal cual... Y claro, no caí en que las madres, cuando hablan de azafrán, se refieren al colorante alimentario de toda la vida... Si os manejáis bien con las hebras de azafrán, contadme cómo os queda!